"¿Cree usted que si lo pudiera decir con unas cuantas palabras, me tomaría el enorme y brutal trabajo de bailarlo?" (Isadora Duncan)
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viernes, 11 de diciembre de 2015

Tilos

Me levanté después de una noche más o menos tranquila, al menos en comparación con las últimas noches. Los sueños casi pesadillas me molestan. Anoche había dos vívoras en mi casa y casi me levanto a cazarlas. No sé cómo no acumulé valor para levantarla para salir a cazarlas, una era larga y flaca pero a medida que pasaba el tiempo iba creciendo. Otra era más chiquita pero más gruesa. Por suerte no llegaron a mi cama. Seguramente los datos de la realidad no me convencieron de levantarme, o estaba demasiado cansada para sentir la ira asesina que me suscitan las alimañas en mi casa. He cazado ratas. Sé que puedo matar. Tenía frío pero aún así me rehusaba a despertarme. Al fin me venció la vigilia, abrí las ventanas y me golpeó un aire cálido y húmedo. Pero olía a tilos. 

viernes, 7 de febrero de 2014

High Fidelity

Dentro de los propósitos que me fijé -con bastante desgano- para este año que empezó, en el primer lugar estaba dejar de fumar, cosa que he logrado hacen dos meses y medio.

Otro, que se repetía en mi lista desde hace años, y al cual no le ponía demasiada atención hasta que se hizo lugar en los primeros puestos, era escribir. Escribir algo. Sin pretensiones, sin censuras. Sólo escribir, hacer caso de eso que me salía en todos los tests vocacionales de mi adolescencia, eso que se colaba en mi mente sin saber de dónde venía. Y que cada vez que lo hacía me parecía que no me salía nada mal. Es más, cuando escribía relatos de mis viajes o aquí mismo, alguna ponderación recibía. 

Pues heme aquí, recién vuelta, por primera vez en mi vida, de un taller de escritura. Esta mañana, presa del pánico más animal y buscando la estúpida excusa del temporal, casi no voy. Pero al final conseguí forzarme a mí misma y volver victoriosa de una misión que me parecía horrible por lo difícil. 

Esta fue mi primera contribución, siguiendo la consigna de escribir, como Nick Hornby, una lista de mis 5 (favoritos?) novios. 

Y claro, la literatura al final es casi siempre sobre el amor. 

Voilá: 


El escocés. Una tarde oscura de invierno, encerrada en el cuartito de la computadora, sintiendo que todo el mundo estaba con alguien, ocupados, divertidos o no, me encontré surfeando la internet. Era la prehistoria de la red. Apenas había aparecido. La conexión era vía una línea de teléfono. Hacía ese ruidito que sonaba un poco a pito y un poco a pájaro. Sólo que más electrónico. La paciencia era fundamental. Era un ejercicio prácticamente inaudito. Pero el interés tiene pies. Así que, reprogramando la mente y el cuerpo, la mirada fija en el monitor, me aboqué a completar los cientos de casilleros que me separaban de mi hombre ideal. El bombero de Montana no me sedujo. Nunca me dejé fascinar por los uniformes ni por los servidores públicos, pero cuando leí que el sistema había arrojado, aún a pesar sus precarios algoritmos, un especialista en programación de ordenadores con una lista de libros que comprendía gran parte de la literatura clásica y moderna, casi fue una epifanía. Y era escocés. Esa nación que, en el fondo de mi alma, bullía con pocos ingredientes, pero a fuego lento y antiguo, a la lumbre de los genes y de la imaginación, esperando que una ocasión inopinada apareciera y detonara una relación profunda, larga, íntima, estrecha, vital, innegable e imposible de abandonar.

El arquitecto. Prefiero que las cosas no me sucedan, sino provocarlas. Pero esta vez fue el primer caso.  Después de un tiempo que no puedo precisar, finalmente un día, llegó a mi atención un mensaje que se repetía con una insistencia menor a la que me podría haber molestado, razón por la cual finalmente lo advertí, y más aún, contesté. Aún sabiendo que podía ser peligroso. Como el agua, que se mete donde puede, sin pedir permiso, sin violencia, pero sin demoras e inexorablemente, me dio amor, cariño, sexo sin prisa, sin competición, sin alarde,  sin libertad, sin prejuicios, sin esquemas. Al final, mientras no hable se parece bastante a la felicidad, suponiendo que eso sea encontrar lo que uno cree querer. Tiene el hábito de mirarme a los ojos, a veces con una fijeza vacía de –le digo- asesino serial. Devolver su mirada es como hacer la plancha en el mar caribe. Un azul tan profundo que parece verde, en el cual me gusta perderme hasta desear que nunca más nadie me encuentre.  Pero no me gusta que me hable. Porque no entiendo su humor, demasiado absurdo para mi literalidad, sus motivos ni sus excusas. Mucho mejor es verlo en acción y editar todo lo demás.

El castigo. Es un amor platónico, pero no por eso menos real o menos fuerte. La primera vez que caminé por el pasillo largo y angosto del famoso y antiguo estudio de abogados, con su alfombra vieja y manchada, los paneles de cedro lustrado a la goma laca muñeca, como se hacía antes, porque ya nadie tiene oficio, el primero de varios que me llamó para conocernos y conversar, fue el de la primer oficina a la izquierda, la de Wolfie.  Y habíamos sido vecinos en el mismo edificio, aunque a destiempo. Como todo el resto de nuestra relación. Nos conocimos cuando él ya había puesto primera en su vida. Más bien cuando ya estaba en 4ª y pronto a entrar en la velocidad crucero en la que se mantiene desde ese entonces, hace veinte años. O más. No obstantes todos los obstantes entre medio, cada vez que nos vemos no podemos dejar de mirarnos profundamente, aún cuando hablemos de cualquier tema. Por ejemplo de la vejez, del trabajo, de las malas elecciones de nuestros amigos comunes… Su mujer sostiene que me tiene celos pero que no se preocupa porque me conoce. Lo que no sabe es que no me conoce tan bien, ya que si yo tuviera la ocasión, ella posiblemente habría de lamentarlo.


El ingeniero Para no contrariar a Freud mi primer novio fue un ingeniero, igual que mi padre. Su cara redonda, su boquita minúscula, sus ojos grandes pero sobre todo su confiabilidad fue lo que me ganó de entrada. Que me viniera a buscar a las 9 en punto cuando había dicho a las 9 te busco me generaba un estado de maravillosa excitación que jamás le confesé. No fuera que supiera con qué poco me tenía. Lástima que le faltó amor. No en intensidad, sino en duración. Sentí que se sumió en un sopor indiferente que me ofendió en lo más profundo. Aunque el sexo haya sido probablemente el que más me haya gustado.  Era un buen candidato: atractivo sin estridencias, caballero y cariñoso, buen amante y trabajador. Pero me cambió por un barco. El día que me di cuenta que lo único que le hacía brillar los ojos era navegar, ese mismo día en que me di cuenta que no me quería así de tanto, me di por vencida y lo dejé.


El franchute. Es verdad que el tamaño importa. Quien diga lo contrario miente. No sé si es cierto que el tamaño de la nariz, las manos o los pies y otros miembros se corresponden, pero tiendo a pensar que es verdad, como así también es verdad que más es mejor que menos. Y también confirmé esa teoría que no sé siquiera si existe, aunque debería, que los franceses son los mejores amantes. El mismo amor que tienen por el buen vivir, la buena comida, los buenos vinos, el rico pan, el queso y todos los otros grandes placeres hedonistas, transpira en un arte de amar que no se parece al de nadie que yo haya conocido en mi no poca experiencia. Olvídense de los judíos; aunque me faltó un psicólogo.  Claro que el problema fue, precisamente en que era francés. Y esta vez como sinónimo de amoral, mentiroso, y pelotudo. Me costó perder su compañía, su cocina, su amor y sus grandes manos.



martes, 29 de octubre de 2013

Recalculando

En Edinburgo no hay mosquitos. De hecho no hay insectos. No hay polillas, creo que vi dos o tres moscas, sin exagerar, que tan bien se me da. Hay ‘Daddylonglegs’ que no sé como se llaman en castellano, pero son esos bichos chiquitos con unas patas muy largas. No hay bocinazos, no hay casi crimen, no hay mugre, no hay gritos. Tampoco hay mucho sol, y es una lástima que eso me importe demasiado.

He vuelto aunque sólo físicamente. Creo que me gustaría volver pero estoy esperando a que el cuerpo me lo pida. Pero mi cuerpo esta desconectado de todo. Veo amigos y familia pero me siento un poco desapegada. Creo que me importa más lo que dejé allí.

Necesito que algo me incline la balanza, que está muy pareja apenas oscilando entre los dos platos. Me duele el arrancón potencial que implica decidir irme o quedarme. Qué será de mi. 

martes, 1 de enero de 2013

Doce Uvas


Soy poco inclinada al sentimentalismo festivo, pero heme aqui también entendiendo que de ilusiones vive el hombre, y son el motor del cambio y por que no de la relativa felicidad que se puede encontrar a veces en este mundo. Ya se; todos me conocen por mi alegría, optimismo y amor por la vida. Pero las raíces son duras y amargas. Me mueve y motoriza el deseo de felicidad. Anoche tome un pocillo con 6 uvas verdes y 6 moradas. Pedí estos deseos: -amor: que se consolide lo posible. Este año tuve una sorpresa. De esas que no son fruto de una intensa búsqueda a destajo, como entiendo que son producto de ello. Sino de esas que aparecen, inopinadamente, en tu ventana virtual. Y te animaste a seguirla. Esta sorpresa me lleno de gozo, de esperanza, me hizo sentir querida, rodeada de un abrazo doble, suave y tierno. Al punto que me da un poco de miedo la posibilidad de que sea cierto. Esto barrenando esa ola, sin tratar de forzarla, llena de esperanza. Ruego a quien sea que oyera que me una oportunidad en esta vida. Por mi parte intentaré no arruinarlo. -trabajo: deseo tener un trabajo que me guste y que no haga de mi un energúmeno amargo y estresado. Ojalá fuera posible. Y ojalá me conformara con ser mas pobre si fuera necesario. -salud: ojalá pueda sentirme mejor y encarrilarme en un estilo de vida sana - sin dramatizar. -familia y amigos: Que el cosmos me sea propicio y me conserve lo que tanto trabajo y amor cultivo -- y a conciencia. En esto me abrogo cierto mérito. Le pongo mucha energía y cabeza, y amor y piedad. Seguir así. -salud y amor y felicidad para todos los que quiero. Les deseo lo mismo a todos los que quiero, y cuanto más los quiero más les deseo las mismas cosas buenas que me deseo a mí. -poder expresarme: cuando era niña quería ser bailarina. En mi próxima vida me gustaría serlo. Esa capacidad de expresarse con el cuerpo me maravilla. Debería tomar cualquier clase de baile. NOTE TO SELF. Pero básicamente espero poder expresarme. Retomar pintar y escultura pronto. (NOTE TO SELF!) -NO atrancarme en pensamientos negativos y estériles. Cosima: tenés que aprenderlo antes de morir. Tenes que aprender a tomarte la vida con liviandad. Es que no vale la pena lo contrario. De donde sacaste ese amor por la tragedia? Ni importa la respuesta. JUST DO IT. NOW. (Cuántas van? Con el Chandon Delice no logro recordar lo que pedí) -Quiero viajar mas: dicen que viajando se fortalece el corazón. Esto no resiste mucho análisis ni que hablar énfasis. No me acuerdo más. Amén. Amén.

lunes, 2 de mayo de 2011

Slipstream

Además del sueño recurrente del que me despierto afiebrada porque tengo la boca ahíta de alfileres con las puntas hacia afuera, sufro de otro que es aventurarme por calles desconocidas y perderme aunque todo me resulte familiar. A veces tienen total sentido estos sueños. Estos últimos días, sobre todo el segundo. Me pasan demasiadas cosas que me es imposible procesar. Quiero y no puedo acomodarlas en mi mente, entenderlas y obrar en consecuencia y con orden, lógica y sensatez.

En esta breve temporada me visitó mi caballero andante. Su armadura es flexible pero huele bien, su espada me traspasa, sus palabras me serenan. Su abrazo me da paz y amor. Todavía no me decido si soy muy cobarde o muy sensata.

Pero entonces me decido por no hacerme caso y fluir. Y ver qué me depara el destino, sin querer que éste se ajuste a lo que yo quiera.

jueves, 26 de agosto de 2010

Tail Wind

Algo cambió o está cambiando. Los clichés por previsibles no son menos ciertos. Después de grandes cambios ó crisis, una vez que una puede sacar la cabeza del agua y despues de recuperar el aire y volver a respirar normalmente, hasta relajadamente, cosas buenas empiezan a suceder.

A veces me veo tan lerda por no ver o aceptar las cosas antes - incluso cuando hacerlo me reportaría un inmediato beneficio!

Anyway. Despues de una temporadita en el infierno de nuevo me siento 'quite myself again'. Tengo energía, inspiración, y cierto valor para encarar cosas. Y de encararlas con menos angustia.

Quizá es la aproximación inexorable de mi cumpleaños número cincuenta.

miércoles, 9 de junio de 2010

A La Mierda Con Los Faroles

Estoy sumida bajo una montaña de angustia que me ahoga y siento que en cualquier momento puedo explotar. Me están sucediendo tantas cosas a distintos niveles, que si no me desahogo creo que me va a dar algo.

Hace trece días el ciudadano galo que conocí hace dos años y tres meses, si mis cálculos no fallan, reapareció, anunciando que ahora era libre. Ipso pucho iniciamos un romance apasionado y épico, como de novela francesa. Algunos días le cociné aún a pesar de la aprensión que me daba someter el fruto de mi dedicado esfuerzo a su criterioso paladar; otros cocinó él delicias como 'Crème Dubarry'. Ordena, hace la cama, lava los platos, acomoda el living. Me ayudó con la mudanza de la casa de mi madre, cargó cajas, embaló porcelanas y cristales. Por las noche me pregunta "veux tu venir à mes bras?. Y por supuesto, encuentro esa invitación del todo irresistible. Tiene un talento de proporciones titánicas y aunque es difícil, cuando actúa, me manda a las extragalaxias. Además me abraza mucho, me acaricia la piel en su entera extensión, y me llena de besos a la vez que me dice palabras dulces como 'coquinette'.

Pero siempre está ese pequeño detalle y es su ¿ex? No está fuera de la foto de modo absoluto, como me gustaría a mí, sin llamados ni pedidos de servicios. Sostiene que es difícil, que está en brete apretado.
Adoro la certidumbre, y sin embargo, me veo forzada a navegar en las aguas oscuras y viscosas de la duda permanente. !¿Por qué no puedo fluir?! ¡Porque mis entrañas les gustan las cosas claras!. Si! Blancas o negras!

jueves, 3 de junio de 2010

Virazón

Dicen que los extremos se atraen. Siempre fui amiga de los extremos y de las atracciones irremediables. En esta temporada pasé, sin solución de continuidad, de sentirme casi miserable, a no poder creer que mi suerte podría llegar a cambiar tan radicalmente. Las uvas están verdes, pero las perspectivas son tan buenas, que me invade simultáneamente un miedo pánico de que esto sea fruto de mi poderosísima imaginación.

martes, 23 de febrero de 2010

Wolfie 2010

En un rato me encuentro con mi némesis más temido, mi amigo Wolfie.

Como siempre, me preparo para el encuentro, no sin una innegable cuota de angustia, esperanza, vértigo ...

Parte del miedo que me da encontrarme con él es porque tiene una imagen de la que fui en mis dos vidas anteriores. Sin embargo en esta tercera etapa de mi vida, aunque me sienta tan diferente, el nervio sensible de la que fui, vive en mí, aún a pesar de mis esfuerzos por negarlo.

Se me ocurrió buscar el significado de némesis, que más allá del sonido amenazante que me provoca, me sorprendió que la diosa mítica castigaba a los hijos desobedientes. Con razón! Siempre fui esa. Y Wolfie lo sabe.

viernes, 2 de mayo de 2008

¿Realmente, Todo Vuelve?

Ayer a la mañana, cuando estaba repatingada en mi casa, disfrutando de mi bien merecido día de la esclava, me llamó mi amigo para venir a buscar dos pinturas que le hice a su pedido (y dale con los encargos...)

Vino relajadísimo, se copó con 'Atardecer Sangriento' y se llevó 'Swell' de yapa. Conversamos como siempre muy animadamente, tomamos café, nos reímos, y bajamos a buscar el auto para cargar los bastidores, que no son chicos.

En el ascensor me topo con un maniquí de pelo renegrido, estirado al extremo, de puntas ajadas y ralas, anteojos negros y campera de cuerina con mala vejez. Me franquea el paso y en una fracción de segundo me doy cuenta que es la del 5°, cuyo aire acondicionado goteó todo el verano en mi toldo y me trastornó el sueño. Sin embargo la miré con indiferencia, me subí el ascensor y lo mismo hizo Marten. Pero ella, haciendo gala de su inexistente clase, tino o decoro, dijo al reconocer mi voz:

--"Te podrías dejar de gritar que me entero de toda tu vida?"
--¿Ah si? ¿y te interesa?
--No porque es muy aburrida
-Ay, pues cuánto lo siento.

Y me bajé de ascensor disfrutando haberle arruinado sin saber su mañana del día del trabajador.

miércoles, 12 de marzo de 2008

"¡Putero!"

A la vuelta del trabajo, antes de pasar por casa y volver a salir, fui a comprar comprar una coke en el kiosko. Conversando con la dueña sobre la marcha de su próspero negocio, me comenta que sus mejores clientes son los de la clínica, y sobre todo, 'las chicas'

-¿Qué chicas?
-Las de arriba
-¿Del estudio de arquitectos?
-No, las del prostíbulo

O sea, me acabo de enterar que en frente de mi casa de mi hermoso barrio lleno de gente sensible, creativa, linda y tranquila, han abierto una casa de citas.

Todavía no sé cómo reaccionar. Por de pronto, cada vez que salgo a regar las plantas al balcón, o a mirar los plátanos de la vereda, o a disfrutar del aire, he perdido la inocencia porque no puedo dejar de mirar fijamente las ventanas del primer piso de arriba del kiosko que están siempre cerradas.

miércoles, 30 de enero de 2008

El Placer de los dioses

Jé.

Hoy mi vecino me dijo que la venganza había sido satisfecha, ya que sin ninguna causa aparente, su aire acondicionado comenzó a verter agua como siempre, sólo que esta vez... hacia adentro.

Gracias, destino.