"¿Cree usted que si lo pudiera decir con unas cuantas palabras, me tomaría el enorme y brutal trabajo de bailarlo?" (Isadora Duncan)
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miércoles, 20 de enero de 2010

Me parece que me faltaron vacaciones

Primer acto: Invitación a comer a casa de Tío en barrio Norte.
Segundo acto: me preparo remotamente, saliendo con tiempo, habiendo comprado cospeles para el estacionamiento. Arribo a zona, compro de antemano en ticket en la máquina ad-hoc, doy tres vueltas a la manazana y al no conseguir lugar me estaciono doble mano con balizas sobre Peña a esperar a que se produzca un lugar. Pasan más de 20 minutos.
Tercer acto: un peugeot 206 modelo antiguo se me pone atras con balizas. Cambia de opinion. Se me pone adelante. Se libera un lugar. Atina a estacionar, cuando lo intercepto. Me bajo del auto y le digo que como bien vio, yo estaba primero. Me dice que la cuadra no es mia. Le digo que no, pero que es una cuestión de civilidad. Se encoje de hombros. Le solicito que tenga a bien retirarse ya que corresponde que me ceda el lugar ya que sino equivaldría a colarse en una fila.
Cuarto acto: se retira renuente. Estaciono, feliz con la victoria. Cruzo al quiosko a pagar mi deuda de 2,4O por cospeles comprados anteriormente. Veo sugus. Compro sugus. Cruzo calle. Veo Individuo del Peugeot todavía esperando lugar. Le ofrezco sugus. Se abstiene. Insisto. Afirmo que por favor. Se niega más o menos amablemente. Le digo "al menos uno rojo". Acepta. Le dí las gracias y me fui cantando bajito.

Espero que no me haya hecho un rayón.

sábado, 16 de enero de 2010

DarwinTown

Como me había propuesto, y en pleno ejercicio del que pienso será mi lema de este año 'lo mejor es enemigo de lo bueno', heme aquí depositando algunas palabras. Aún cuando mis neuronas estén más apaleadas que de costumbre, debido a la ociosidad, el alcohol, los trasnoches, y las pésimas compañías. Lo notable es que eso es lo que considero el contexto perfecto para desenchufar, descansar, y disfrutar. Leí un par de libros olvidables, pero finalmente encaré 'El Museo de la Inocencia' de Orhan Pamuk, que tantas alegrías me está dando. Y mi mente me jugó una pasada desagradable cuando dejé apartados en un pilón cosas que no debía olvidar ... y olvidé. entre ellas se encontraban el Ulyses (menos mal) y Sábado de Ian MacEwan (Lástima).

Pasé unos días en esta zona tan increíble en todos los sentidos como Punta del Este. La elijo porque me gustan sus playas, el mar, el clima estable lo cual en general significa menos viento que en la costa atlántica. Siempre amé el océano. Me gusta sentarme o caminar, y contemplar su inmensidad y mi pequeñez, valga la obviedad.

Sin que pudiera remediarlo, acabé casi en el área mas ardiente de la pelotudez sudamericana. Pero ello no quitó que hiciera mi silencioso y corrosivo estudio demográfico. Cada vez que voy me golpea el desarrollo urgente, descarado y demasiado ostentoso para mi gusto. Pero ya a los casi 5O ya sé que el mundo está lejos de ajustarse a lo que a mí me gustaría. No me resulta del todo imposible digerir que haya personas más aptas que otras y que por lo tanto puedan disfrutar de las consecuencias de su habilidad para prosperar - casi exclusivamente económicamente, claro está.

Pero en mi alma postcatólica, patricia renegada, artística, sociable y a gatas intelectual, me repugna cuando viene acompañada de la más descarnada condición lobuna de la humanidad. En la cámara Gessell que terminó siendo la casa donde vivimos un grupo de amigos y extraños, criados por Dior y juntados por las circunstancias, tuve ocasión de presenciar la peor versión de los seres humanos en convivencia. El programa realístico de TV palideció alevosamente en comparación con este miniexperimento del que tuve la ocasión de participar.

Con todo, encontré intuitivamente y por azar, la manera de de presenciar las muchas miserias de mis ¿amigos?. Si en algo contribuyó fue a que me sentí tan ... ¡NORMAL!

martes, 29 de diciembre de 2009

Me tomo el buque

Lo primero que voy a hacer en cuanto llegue y en cuanto sea una hora decente, será tomarme una caipiroska mirando al mar, pies hundidos en la arena. Olvidaré todas mis penas, pensaré en los que estan lejos y quiero y me divertiré con mis concubinos hasta pasada la primera quincena del año nuevo.

Me alejaré por un rato largo de este, mi favorito y tumultuoso mundo virtual. Voy a abocarme, por un rato, al mundo de los vivos. Flores de vivos, eso sí.

Cuando vuelva, prometo haber concluido mi temporada acongojada y volver con -si no nuevos brios, el propósito de reanudar escribir aquí.

Cariños, Cacho.

martes, 17 de febrero de 2009

El Resto de Mi Vida está empezando

Y bueno. Tengo el corazón lleno de agujeros, pero acá estoy retomando algunas cosas.

Vacaciones pocas y a cuentagotas y sin mucho disfrute o diversión. Sí algo de descanso. Y estoy a punto de revolear al shrink. La verdad me rompió las pelotas con su afán de decretar que el duelo no puede durar más de 6 meses. Muy poco humano. O claramente no sabe de qué habla.

En fin. Retomando los recuerdos gratos y el primer objetivo de este blog que es consignar algunos recuerdos sobre todo de nuestro padre, ya que hay pocos y se valoran entre mis hermanos menores y mis sobrinos que no lo conocieron.

Las cosas que más me gusta recordar era cuando lo acompañábamos a hacer las cosas que más le gustaban a él. Comer y andar a caballo creo que estaban en tu top 5.

Me gusta acordarme cuando nos pasaba a buscar por el colegio y nos levantaba con uniforme y 'valijas' (en esa época no había mochilas) y agarrábamos la ruta 2 con destino a Lobería, ese nombre tan evocador que provocaba unas imágenes no sin temor. Parábamos en Al Ver Verás (y qué se suponía que teníamos que ver, todavía me pregunto, como entonces...) Llegar de madrugada al campo. Hacía frío inesperadamente. Había neblina. Todos dormían y para no despertarlos dejaba los faros del auto prendidos hasta que encontrábamos las puertas de cada cuarto, aquellos que prolijamente se abrían a la galería en U, rodeada de hortensias, rosas, santaritas y jazmines. Era una felicidad despertarse la mañana siguiente oyendo los pasos de papá caminando en sus alpargatas viejas usadas como chancletas, pululando por las galerías, mientras todavía todo el mundo dormía. Me hacía feliz despertarme y encontrarme con las hordas de primos que nos esperaban ávidos. O que iban llegando a medida que avanzaban los días y éstos se volvían más cálidos. Era fabuloso tambien observar que la estación iba cambiando hasta tornarse más fresca y todavía estábamos estacionados en la antigua estancia. Hasta nos llegábamos a aburrir despues de tanto tiempo veraneando. Ahora ya no se usa el término veranear, porque los más aventajados vacacionan un par de semanas a lo sumo. Recuerdo que mi padre nos decía: 'no se dan cuenta de lo privilegiados que son de poder pasar tanto tiempo de vacaciones en un lugar tan lindo'.

martes, 13 de enero de 2009

Atolladero

No sé para dónde encarar.

A dónde me iré.

Qué haré.

Dónde lo haré

Linda forma de empezar un año.

Aunque el año la verdad es una convención a estos efectos totalmente irrelevante. Entre el 30 de diciembre hoy, la única diferencia es que ya estuve en las montañas, en el mar, que trabajo poco y duermo poco también (mi vecina continua con su vertedero), se me volvió a abombar el piso, y todo el mundo (eso sí) está de vacaciones.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Sin Whisky (que no tomo) (aún), ni faso.

El Solitario de Perelandra, comentador inopinado y reciente, bien supo provocar mi pluma (o mi teclado, lo que es lo mismo) pidiéndome que hable de mi abuela.

Mi abuela paterna fue fascinante y entrañable en partes iguales. Era una mujer de estatura justa. Justa para escaparle a aquello de petisa. No era muy alta, no. No sé si era especialmente bella, aunque decididamente era más bella que fea. Tenía unos ojos amarillos y unas piernas macetonas. Era más bien culona y tenía una nariz y labios finitos, todo lo cual heredé. Era una especie de maga que transformaba todo lo que había a su paso. En la famosa estancia que ocupa el lugar de mi parnaso ideal, había frutales, árboles añosos y nobles, una huerta alguna vez, un matorral de boisamberris como les decíamos de chicos. Alguna vez hubo ruibarbo. Ella todos los fines de verano recolectaba en una canasta de mimbre los higos, ciruelas, manzanas, caquis que tanto le gustaban y hacía mermeladas y conservas. Durante horas hervía frutas y azúcares en grandes ollas de puchero en un pequeño office que quedaba en un paso de atrás adelante de la insigne casa con forma de 'U'. Además en el jardín que quedaba en el centro de la 'U' hay un aljibe de mármol blanco, y hierro forjado, con un balde lleno de tacos de reina con cuyas hojas a veces hacía un mojito de mayonesa para ponerle a las tostadas que luego se tomaban 'los grandes' con los copetines. A mi abuela le encantaba el Gancia. Era una mujer que disfrutaba mucho de las cosas aunque era también bastante medida, sobria. Cuando llegaba la temporada señalada se la veía temprano o a la hora del ocaso dando vueltas alrededor de sus rosas. Las podaba, injertaba, fumigaba (con su delantal, sus guantes de cuero, su sombrerito y su calzado ad-hoc). Era algo que se tomaba con mucha seriedad. Y pronto después su vergel compensaba sus cuidados con unas rosas tan lindas como nunca más vi en mi vida. Decían de ella que tenía hormigas en el culo. Y la verdad es que raramente estaba ociosa, a menos que el ocio implicara sentarse con sus queridos a oírlos, hablarles… Derrochaba amor y cariños, aunque también hacía sus brutales diferencias. Creo que conmigo por ser la hija mayor de su hijo mayor tenía una debilidad mal disimulada. Yo francamente la adoraba. Pero sus 30 y pico de nietos la adoraban por igual. Otro recuerdo imborrable de mi abuela era verla andar en bicicleta a la edad que muchas mujeres están muertas, y cuando me pasaba a buscar en su Fitito celeste que, para mí, entonces, era el colmo del glamour.

Antes de que mi abuela viviera en esta famosa casa, su madre, la antigua bisabuela regia, y sus muchos hijos habían vivido y veraneado allí durante muy largo tiempo. Recuerdo que en el cuarto del medio estaba Tío L y su mujer I. Me encantaba verlo al tío L sentado en las sillas de playa que ahora les dicen de director, a la sombra de una Santa Rita ofensivamente fucsia. En el cuarto de la punta, moraba el tío H, con sus camisolas, patines de cuatro ruedas, y amigos actores que para nosotros entonces algo eran extravagantes aunque definitivamente excitantes. Quizá de los hermanos de mi abuela sobresalía la tía MariaK, creo que su única hermana mujer, con quien se complementaban súper bien. Era esta tía muy alegre, le encantaba divertirse, disfrazarse, organizar fiestas, poner mesas con todos los objetos bellos posibles, y siempre alentándonos a disfrutar de las cosas 'mientras haya'. Muchos veranos me mandaban a su casa en un campo vecino, con el pretexto de que estudiara historia con mi prima su nieta de mi edad, yo vaga y ella medio tronca. Mi abuela tenía en común con sus hermanos una cierta facilidad y felicidad de vivir, en un sentido que hoy para mí es casi extraño. Cuesta encontrar gente que viva tan bien, tan en armonía con todo, en una vida tan luminosa, llena de color, perfumes, sensaciones agradables. Mi abuela solía decir -como en un oscuro e insensato presagio- que tenía miedo de ser tan feliz.

Los veranos eran virtualmente eternos (mi padre nos pasaba a buscar por el colegio el último día de clases, con los uniformes puestos, y nos cambiábamos en el auto camino al campo) donde pasábamos de un campo al de al lado visitando parientes y más parientes. Volvíamos a la civilización, al colegio y a la ciudad prácticamente salvajes, pero habiendo vivido una vida soñada. Fui muy afortunada de haber tenido una infancia así.

Otro lujo privado que teníamos ella y yo eran los domingos en que me iba a dormir a su casa en Buenos Aires, no sé bien el motivo más allá de que a ella le gustaría mi compañía, pero en teoría era porque me quedaba cerca del colegio. Disfrutaba despertarme e ir a desayunar el café instantáneo que en principio, odiaba. Hasta eso provocaba ella.

Hasta aquí todos recuerdos gozosos.

Como la vida es tan rara, unos lustros más tarde todo cambió. Los detalles no los quiero recordar. Mi abuela pareció decir adiós mentalmente, y desconectarse ipso facto, y murió hace poco, después de muchos, muchos años de convalecer de parkinson, demencia senil y otras porquerías.

lunes, 27 de octubre de 2008

Aprendiendo a bailar

Qué vueltas tiene la vida. Y lástima que tengamos (al menos yo) bastante mala memoria.

De mi infancia quizá el recuerdo más grato - dentro del capítulo de las vacaciones en el campo - eran las fiestas del polo que se hacían a fin del verano, cuando iba terminando la temporada.

En aquellas fiestas se daba cita lo más granado de la zona sur-bonaerense-costera. Todos nos emperifollábamos con pantalones de hilo, soleros de diseños a lo Emilio Pucci, sombras verdes y celestes. Los hombres con pantalones blancos y mocasines sin medias, camisas rosas o de colores infrecuentes, ricos perfumes, vasos de cristal con hielo, copetines, música, guitarreadas, bailes y cielos estrellados. Y por supuesto la fragancia de las rosas cuidadas con tanto amor por nuestra abuela.

En esas ocasiones los 'grandes' nos dejaban disfrutar por un rato de aquellos saraos. Por un rato. A una 'hora decente' nos mandaban a la cama, orden que porsupuesto ignorábamos religiosamente, para ocupar puestos atrás de las columnas, laureles, y otras plantas. Antiguamente nos apostábamos en la buhardilla y espiábamos por las rendijas del piso de madera cómo las parejas jóvenes se besaban, ante la aprobación de las parejas más grandes (aunque no delante de los chicos).

Todavía hoy cuando escucho canciones como ésta, una fuerza invisible y poderosa me retrotrae en las décadas y me inunda un placer no pequeño.


martes, 25 de marzo de 2008

The Simple Life

¡Qué título más robado! Gracias a Dios (creo que justo esta vez, califica) he disfrutado de unas muy merecidas, variadas y agradables vacaciones.

El jueves pasado, con muy pocas horas de sueño, me levanté a las 5.40horas de la madrugada para emprender viaje a Tulumba, primer destino. El viaje fue más o menos sin novedades hasta que llegamos a Jesús-María donde fuimos demoradas por los piqueteros camperos. Un piquete muy agradable ya que sólo nos hacían reducir la velocidad, nos daban panfletos con la explicación de cómo el gobierno se hace de sus ganancias, una vez en la vida que ganan guita (No es Pergamino), y de yapa nos gritaban "¿¡nos llevan con ustedes!?" "¿¡a dónde van, mamitas!?". Yo me acordaba de mis años cordobeses de la ruda galantería de sus hombres. Galantería al fin, eso sí. Y con mucho sentido del humor.

Después de largos kilómetros y un paisaje bastante extraño para mí -mi recuerdo de hace veinte años cuando viví allí, era una tierra yerma, seca, polvorienta, caliente, no tenía nada que ver con los campos verdes ahítos de soja, sorgo y maíz, y los árboles y pajonales de unos verdes casi indecentes. Más raro me pareció aún el paisaje de San Pedro Norte, un paraje recóndito de sierras plagadas de palmas caranday (Copernicia alba). En mi mente quizá un poco rígida, no cabían las palmeras y las sierras en el mismo paisaje o al menos no en estas latitudes y clima. Entonces empecé a averiguar la razón, habiéndoseme ofrecido tres explicaciones más o menos inefablemente inconcebibles a cargo de José Rodríguez, quien estaba demorado con problemas con los animales (sic) razón por la cual estaba haciendo dedo en la ruta tan tarde; y Dieguito, que es el encargado de la posada donde fuimos, respectivamente.

1) La zona está atravesada por el antiguo Camino Real de Postas y Correos del virreynato del Alto Perú. Las mulas trasladaban en el estómago las semillas que comían en el norte y las evacuaban a esa altura del camino, después de una larga e infructuosa digestión;
2) Que las habían plantado los de la antigua fábrica de alpargatas a mediados del siglo XX, para cosechar las hojas y tejer las suelas de las ídem, antes que fueran suplantadas por las ibídem con suela de goma provenientes de China;
3) Que hay una sección que corre paralela a un meridiano X, alrededor de todo el globo, donde crecen éstas y es un misterio irresolvible porque además tienen unas raíces muy largas que se interconectan atravesando el mundo de un extremo al otro.

Con esto tuve material para mantener entretenida mi mente un rato.

Sigo luego.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Memento

Acordarme que cuando estoy de buen ánimo y con relativa paz de espíritu (y de ahí para arriba) mejor es cancelar el shrink con la excusa más elegante posible.

Recordar que cuando nos vea con la guardia baja y en son de paz, meterá indefectiblemente el dedo en la llaga y marcará nuestro punto más debil, sensible o vulnerable.

Recordar que la peor actividad para el día anterior a vacaciones, viajes, o escapadas, la peor manera de aprovechar las últimas horas es ir a ver al shrink. Y peor aun encima, si cabe, que te despache con 'deberes' para hacer en las vacaciones.

En cualquier momento lo eyecto.

Pasajes

Hay algo que extraño de la religión y es entender la necesidad o conveniencia o beneficio de los ritos. Transferir las experiencias de la vida a celebraciones religiosas donde se celebra el paso de la muerte a la vida, el paso de la esclavitud a la libertad, proporciona una sensación de renovación que hace bien al espíritu.

Me van a venir bien unos días en las sierras desconectada del espectro radioeléctrico-telefónico, de la www y de los lugares que suelo visitar.

Me gustaría creer en la energía de los volcanes y de los cerros. Hagamos como si sí. Seguro que a la vuelta veré la vida de otro color.

Hoy mantuve la enésima batalla con la administración del edificio sazonada con un taxista imbécil que me hizo bajar del taxi porque yo quería tener la ventanilla abierta. Claramente necesito un quiebre. Sino, creo que hoy sería uno de los días en los que me podría convertir rápidamene en una asesina serial violenta y sangrienta.

sábado, 19 de enero de 2008

El Arte... ¿Es Morirte de Frío?

A veces me siento como atravesada por una gran falla. Una falla geológica, claro. Pero de las otras también.

Mi vida consiste en hacer equilibrio entre un lado y otro de la grieta. Un pie en el hemisferio derecho y otro en el izquierdo. Muchas veces consigo un módico equilibrio. Pero otras veces siento que me voy a desplomar y desaparecer en la gran falla media. Me gustaría muchísimo dejarme caer en el lado derecho pero necesito tambien tener el pie izquierdo bien afirmado. Al menos para sentirme segura. Aunque me digan que sobrevaloro la seguridad.

Cuando libero la creatividad, el vuelo y los sueños e ilusiones, el equilibrio se arruina. Pero me siento totalmente yo misma, feliz y plena. Me olvido de mí. A veces me siento culpable de haber elegido la seguridad en detrimento de seguir mis sueños a rajatabla. ¿Por qué razón una persona podría moverse en dirección opuesta a sus sueños?

Cuando tomo conciencia de mi precario equilibrio entro en crisis. Sobre todo que como soy amiga de los extremos, me gustaría hacer una palomita doble mortal hacia el lado derecho y que todo me valiera bien poco. Y en ese proceso lo paso mal. Odio tener que trabajar en una oficina. A veces querría tener una lobotomía automática que regularmente me reseteara el cerebro y me liberara de tantos pensamientos amenazantes.

jueves, 17 de enero de 2008

Bien Plantada



Qué tendrán los pies que son capaces de tanta evocación. Me bastan para recordar tantas cosas: las caminatas por la playa, el sol sobre la piel, la libertad de las ojotas, los tragos relajantes, las risas, la sal, los ungüentos solares, la arena, las piedritas, las estrellas, la brisa marina, el chirrido de las gaviotas, los grillos y las ranas en las zanjas, la estrella fugaz, los amaneceres sobre el mar, las puestas de sol sobre el mar, el faro que vigila el lento pueblo en vías de dejar de serlo, los sueños de evasión a un pueblo lento, las conversaciones con los habitantes del pueblo lento, la relajación, el olor a mar y a pescado, el olor a albahaca y a rúcula y a radicchio y a chipirones, al lino blanco asoleado, los tamarindos y otras yerbas. Las conversaciones serenas e inteligentes...

Sólo queda proyectar la próxima vez.

Alto Verano

Todavía estoy como suspendida entre la vuelta de las vacaciones. No me olvidé lo bien que lo pasé. Pienso que fueron cortas. Que debería tener muchas más vacaciones a esta altura de la vida, de mi vida laboral, y de las ganas que tengo de hacer de mi vida en sí.

Inventario de la primera semana de vuelta en Baires:

*Por suerte hay días soleados y el calor no termina de derretirnos, gracias a algún chaparrón
*Hay menos gente pululando
*La ciudad está algo más silenciosa


Cosas malas:
-tengo poco trabajo y me veo obligada al confinamiento, cosa que llevo siempre bastante mal;
-tengo fiaca residual vacacional como para empezar yoga, o ir al taller a hacer esculturas o pintar;
-tengo fiaca de leer
-ya me empiezo a enrollas en lobbies laborales pedorros y estériles
-esoty desinspirada para escribir.

domingo, 13 de enero de 2008

I Still Got Sand In My Shoes


Uno de mis consuelos existenciales favoritos es que 'nada es para siempre'. Lo malo es cuando las cosas buenas no son para siempre.

Mis trece días en la playa fueron un total deleite. Voy refinando mi vacación estival de manera que termina siendo exactamente como me gusta: despertar con el amanecer, desayunar con frutas, encremarme con un pomo entero de protección máxima, salir a caminar, tomar un poco de sol; rajar de la playa, sacarme la sal, almorzar, leer o dormitar mirando el mar, volver a la playa, sentirme un poco invisible pero tambien ignorar -por miope, pero también un poco conscientemente- a la masa humana que invade nuestro querido pueblo los mediodías. A la noche salir a comer bajo la noche estrellada en la esfera más bien negra que celeste.

Devoré el libro de Juan Forn - una muy agradable sorpresa. Me decepcionó La Grieta de Doris Lessing. Pareciera que chochea. Me mató de gusto el de J. M. Coetzee (Diario de un mal año). Voy a por más.

La primera semana con mis amigas argentinas fue más bien sin novedad. Pero la segunda, con la pandilla internacional, fue tan divertida, (empezando por las caipiroskas y siguiendo por las conversaciones y promediando por los chistes). Fue un paseo más bien memorable. ¡Cómo me las merecí! ¡Gracias a mí! ¡Gracias a la vida también! Y gracias a todos los que conozco, como decían en los programas tipo de Domingos para la Juventud.

Durante dos semanas no ví una computadora, ni un diario, ni radio, ni TV. Ni oí noticias.

Mis preocupaciones fueron:
-¡Protector 20, 30 ó 40?
-¿Chipirones ó langostinos?
-¿Caipiroska o no?
-¿Me lavo el pelo?
-¿Me baño de nuevo por tercera vez en el día?
-¿Guardo la ropa sucia o la dejo tirada?
-¿Elongo o no elongo?
-¿Qué traje de baño me pongo?
-¿A qué hora amanece?

Momentos favoritos:
-Tocar bongós y tumbadoras en la fiesta en la carpa naranja
-Encontrarme con Huberto en la ídem (cómo lo queremos, ¿no, laura?)
-Caminar por la playa todas las mañanas durante dos horas o más, cuando no hay nada más que las gaviotas, las olas y el viento y el ruido del mar. Si, shalalalala. A mi también el viento y la arena me hacen suspirar. En sentido estricto. Me doy cuenta que vuelvo a respirar profundamente cosa que en general, de acuerdo a los estudios, y como la gran mayoría, sólo hago normalmente en un 30%. Notable cómo nos cambia respirar hondo.
-Después de tres caipiroskas en la huella, aflojarme, reírme y disfrutar y mirar los colores cambiantes del mar
-El pampero soplando en la playa hace tres días: la electricidad en la atmósfera, la intensidad y fosforescencia de los colores, el miedito de los foráneos y la temeridad de los locales.
-Ver un partido de polo bastante pedorro pero en un paisaje muy muy lindo de playa laguna montes de eucaliptos y mar.
-Los chistes de Philippa, la holando-británica que parece una walkiria
-la capacidad organizativa de K
-Los chistes de P
-Mi vestidito blanco de lino puro
-Empezar el año toda vestido de puro hilo de lino blanco.


Momentos menos favoritos pero no por ello menos favoritos
-Lo agarrotadas que me quedaron las pantorrillas
-Lo hechos bola que me quedaron los pies de caminar en patas en la playa
-Que en vez de queso me traigan mermelada
-Que el jugo estuviera aguado.
-Lo caro que está.

Otras buenas:
*La iniciativa de Guzmán de concientizar a los veraneantes de mantener limpia la playa (www.farolimpio.org)
*La estrella fugaz que me hizo un guiño la última noche en el faro de josé Ignacio.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Apagadx/Fuera del área de cobertura



Me voy, pero cuando el sol me calcine y me ardan los ojos y los pies, y no dé más de la arena, paso x el ranchito de techo de paja con una mesa de caña con una compu del año de zaratustra y me conecto y por ahí posteo algo. O quizá conteste mails. O quizá encuentre alguno online en el IM.

Los tendré en mis pensamientos. Quizás. Si acaso uso el cerebro. Cariños, eso sí.

Fue muy grato tenerlos de vecinos en este espacio. Reanudo en dos semanas. Son ridículas las despedidas. Y más aún en la blogósfera, que todo es virtural. Pero me pintó. Godpseed. Espero portarme bastante, pero lo que se dice bastante bastante mal.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Abarrotes

Con gran alegría acabo de comenzar a apertrecharme para mis vacaciones. Se cuentan entre los primeros items que adquirí:

-La Grieta (D.Lessing)
-Diario de un mal año (JMCoetzee)(como el mío!!)
-María Domecq (JForn)

Como souvenir, compré para mi amigo Fito uno de la secta inmunda, esperando se empalague y nunca más me haga preguntas sobre la misma.

Me encuentro muy, muy satisfecha. No veo la hora de estar en la costa, sentada al viento, sin que nadie me hable (por favorrrrrrrrr!!) entregada devotamente a las letras.

viernes, 21 de diciembre de 2007

¡Virazón!

Nada es para siempre. Y cómo me alegra cuando se terminan algunas cosas.

Hoy 21 de diciembre doy por terminado mi año laboral. La semana que viene a lo sumo atenderé dos asuntos insoslayables. Por lo demás todo me tendrá sin cuidado.

Desenchufo la neura laboral y me logueo a mis fantasías más aleatorias desde este mismo momento!

Ilustra esta actitud la canción de más abajo:


miércoles, 5 de diciembre de 2007

AdLib III

Tilos y arcilla
jazmines y magnolias
flores y frutos
sueño y fiaca
luz y calor
sentidos y deseos
naranja y beige
rúcula y espinaca
oliva y limón
calamares y plancha
ardor y baja presión
respiración y goteo
palpitar y sudor
trabajo y ocio
arte y risa
amor y carcajada

martes, 11 de septiembre de 2007

Daydreaming and I'm thinking of you

Hace mucho que no fantaseo. Voy a hacer ese placentero ejercicio. Dicen que hay que pensar en positivo asi los sueños se cumplen.

He aquí el mio.

Mi casa de los sueños (la cual existe y la descubrí habiéndola soñado décadas) está frente al océano atlántico, en una península rocosa, con playas a los dos lados. Entre mucha luz, mucho sol. Afuera azota el viento y las olas se estrellan contra las piedras. Hay luz de tormenta y el cielo está gris, amenazante. Pero a cada rato asoma un haz de luz dorada.

Voy a vivir ahi la mitad del año y el resto en la metrópolis.

miércoles, 29 de agosto de 2007

The Ranger


Ayer hablé con Peter. Sigue internado en la selva africana tratando de conservar la vida salvaje y salvar al mundo y a la humanidad. Qué combinación fatal la del romántico, naturista, aventurero, alto, rubio y de ojos celestes.

Quedará en los anales de la historia aquella vez que volví y me lo veo tirado en el sofá blanco de cuero, ataviado exclusivamente por un pareíto rouge de origen zulú. Todo esto musicalizado por sus comentarios en idioma ídem, lo cual impedía que esta servidora pensara en ninguna otra cosa que habitara cualquier espacio en el cosmos circundante.

Voy a ver si encuentro otro igual.

Já.