"¿Cree usted que si lo pudiera decir con unas cuantas palabras, me tomaría el enorme y brutal trabajo de bailarlo?" (Isadora Duncan)
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sábado, 3 de marzo de 2018

Traición


Ya se empezó a acabar el año

no hace ni frío ni calor
pero hace humedad
hay mosquitos
mustiques
hay hongos en los árboles y en las plantas
de los pies
empezaron las clases
las sesiones legislativas
el tráfico es denso
son putos los cornetazos
todavía algunos vacacionan
otros no podemos trabajar
aunque secretamente seguiríamos
así
ya no me gusta tanto
la gente
ni los míos
animales
who cares
nieva en Edimburgo
y no lo podes comentar conmigo
perdiste
y yo también


más

sábado, 4 de enero de 2014

Locos

Últimamente me he rodeado de gente con capacidades diferentes. Capaz que algo quiere decir. Trabajo para una persona de casi un siglo. Mi peor es nada es casi Asperger's, mi mejor amiga por ahí le anda. Mi otro amigo es, según él bipolar. 

O estoy demasiado cerca y por ende no veo que nadie sea normal, o el viento nos amontona. Creo que es lo segundo.  También implica ver al mundo de una manera especial, probablemente con un poco más de dolor y  lucidez que el ciudadano promedio. Y por añadidura con la consabida infelicidad. 

Acá es cuando aprecio monumentalmente lo que quizá fuera el legado más importante de mi madre: el sentido del humor. Ante el absurdo de la vida, el dolor, la injusticia, las cosas sin remedio... afirmaba que todo debía disolverse en una estentórea carcajada. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Qué dolor

Apenas llegada de vuelta de mi sabático, enganché una peli, empezada, como las mejores película por supuesto, (o la ví en el avión?) en la que Kate Hudson, una desenfadada ejecutiva, se entera de que tiene cáncer. Históricamente siempre lidiaba con los problemas con una risa descalificadora. 

Pero la enfermedad empieza a limarla anímica y físicamente. Sus amigas la acompañan, se enamora del médico, en contra de las recomendaciones de todos, y la madre, más tarde, hace su entrada en la piel de Kathy Bates. Que me gusta muchísimo. 

Ella que era independiente, resuelta, llena de vida, sin miedos, divertida, querida, y además se quería diferenciar de su madre -típicamente- en un momento le pide perdón por haberla tratado mal. Siempre.  Ya estaba diezmada por la quimioterapia, las infecciones… en el lecho de muerte. Y su madre, con todo el amor del mundo, y también haciendo gala de grandeza de espíritu inmensa, cosa que seguro había heredado la hija aunque no lo supiera o quisiera admitir, le  asegura que es lo que las hijas hacen a las madres. 

La escena se me clavó en el alma y me hizo pensar, arrepentirme, y encontrar también cierto consuelo. Pero lo mejor que me di cuenta, es que tengo ganas de ver a la mía, de encontrarnos, de oler su perfume, de ver sus manos largas y añosas pero siempre bien arregladas, su mirada intensa y dulce, su gesto no sin cierto rictus.Sé con toda mi alma y me gustaría muchísimo volvernos porque gracias a su sentido del humor las dos podríamos estallar en sendas estentóreas carcajadas. 

miércoles, 19 de mayo de 2010

Quemar las naves

Esta mañana me sorprendió mi propio malhumor. Al principio lo atribuí a que desde temprano tuve que atender llamadas del viejo continente, con quien nos llevamos 5 horas de diferencia, por lo que a nuestras 9 horas antemeridianas, todos están ansiosos. Después lo atribuí a que en esas conversaciones fueron con dos personas bastante pesadas. Me dolía la cabeza y me tomé un actrón.

Ahora que hice una pausa para almorzar mientras webbeo, tuve un momento de iluminación: anoche soñé con mi madre. Ella me decía en el sueño: "No me digas más 'mamá'. Ahora decime Ana."

Lo interpreto de dos maneras: me rechazaba, ó al fin terminé mi duelo. Las dos cosas son re dolorosas. Pero también tengo una sensación que algo tiene de liberación.

lunes, 8 de febrero de 2010

Putting On A Brave Face

Hace dos días finalmente conjuré energías para reunirme con mi amigo P. Con él hemos sido colegas, amigos, cómplices, hemos salido juntos, hemos sido vecinos, prácticamente concubinos y para muchos como un matrimonio de esos que están casados hace mucho y no les hace falta decir las cosas con palabras. Su compañía es un bálsamo para mi alma. Es lindo, inteligente y bueno. Adoro sus ojos celestes, destacados por las ahora leves ojeras. Me gusta hablar con él de todo. Confío en su criterio y consejo. Almorzamos en su lugar preferido. Luego paseamos por las calles con plátanos, mis preferidos. Qué lindos que están los árboles de mi ciudad en estos días. A él no le gustan mucho los plátanos. Creo que es porque le dan alergia. Visitamos un edificio que quería conocer. Siempre se comporta como si fuéramos una pareja. Como si le gustara parecerlo. Le gusta la pareja. Le encanta contestar las preguntas indiscretas de la inmobiliaria o vendedora de turno. Al caer la tarde nos sentamos en una de las más lindas veredas con exposición norte-noroeste y nos quedamos hasta que nos echaron. Me dí cuenta que no lo ví todo lo que habría sido normal durante su estadía, porque sabía qué me esperaba cuando se fuera. Ojos que no ven, corazón que no siente. Hace un año y cuatro meses, coincidiendo con la muerte de mi madre, quemó las naves y se fue a vivir a mi ciudad favorita del mundo entero. Allá, forzado por las circunstancias, olvidó sus obsesiones y obstáculos y si bien no consiguió del todo sus objetivos, tuvo mucha suerte. Me alegro inmensamente por él y se lo digo. Consiguió una novia muy vivaz a la cual me presentó bastante formalmente.

De todas maneras, al dejarlo en la estación de tren y si bien me pude despedir con elegancia y generosidad, bastó que cruzara la calle para sentir mi corazón partido. Lloré de camino a casa, por entre medio de los bosques, sin ningún apuro y con una pena no pequeña.

Pero la vida siempre te tiene preparado otro zarpazo, para el caso que sientas pena propia. Me contó Mixmi cómo a Luz, de la manera más inopinada y, con todo el absurdo que esta vida tantas veces tiene para ofrecernos, le arrebataron la vida, en la flor de su edad, con tantos sueños sin cumplir ni promesas concretadas, unos cazadores.

martes, 2 de junio de 2009

El movimiento se demuestra andando


Mi estado se parece a una densa neblina interior que ciega todo lo que no esté inmediatamente debajo de mi nariz, de mis ojos, mucho más allá de la punta de las yemas de mis dedos o todo aquello que no sea indispensable y totalmente necesario. No encuentro motivación ni energía para encarar la escultura o la pintura, el canto o escribir un poco, el yoga. Sólo apenas la vida social indispensable para no transformarme en una total misántropa. Mucha taciturnidad. Bastante dificultad para comunicarme. Quizá este estado sea el que reflejan mis dos sueños recurrentes más antiguos: ese donde tengo alfileres en la boca como si fuera un alfiletero (y no me dejan hablar) (¿porque sino hieren?) y el sueño que soy un monstruo mutante, igual que todos los demás, pero los demás mutan en grupos homogéneos y yo no me parezco a ninguno.

No sé si quiero todavía disipar la bruma algo morbosa y mirar para adelante y también para atrás. No se si ya reuní suficientes fuerzas. Me parece que me falta un poco.

Pero hace un par de días me siento sensiblemente mejor. ¿Será? El Otoño casi siempre me sienta bien. Sobre todo si es soleado.

jueves, 16 de abril de 2009

Riada

Pareciera que las aguas se van aquietando. Fue demoledor. Nunca me sentí así, o casi. Las obligaciones de la vida lentamente nos fuerzan a volver a poner los pies sobre la tierra.

Una sola cosa tiene positivo el dolor de lo inexorable. Y es la íntima convicción de que hay cosas que no son más para siempre. Nunca volverán.

Me llevo mejor con la certeza que con la duda.

sábado, 14 de marzo de 2009

Hoy tiré viejas hojas/de esas que hablaban del pasado....

Ayer fuimos una vez más a la casa de nuestra madre. El objetivo buscar documentos y avanzar en empezar a vaciar la casa. Todo transcurrió fluidamente hasta que me topé con el cajón del material de traducción. Era una traductora pública y había trabajado en grandes empresas, casi todas industrias bastante pesadas y duras, desde dragado de puertos, hasta centrales nucleares, pasando por un mundial, varios estudios de abogados, lineas aéreas, agencias de noticias internacinonales...

Me tomó por sorpresa encontrar, en la pila de glosarios, un cuaderno con notas manuscritas. Toparme con su caligrafía alta, algo apretada, un poco torneada, orgullosa y esmerada, fue como si me hubiese caido un meteorito en la cabeza. Quizá asociaba a mi madre a la traductora, por sobre todos sus otros roles de madre, esposa, amiga (de los demas), persona sociable, etc. etc.

Creo que la definió su manera de entregarse a su vida con pasión y sentido de la tragedia abrevadas en su amado Wagner y sus obras. Muchas veces pienso que era una persona que difícilmente se la pudiese considerar indiferente. Se arrojaba con pasión a las cosas que encaraba. A su trabajo, a la risa, a cuidar a su marido enfermo y convalesciente como si fuera una heroína de las peliculas del año 5O - como esas enfermeras que curaban a los soldados de guerra con un sentido muy romántico del amor y del dolor. Creo que la definió su honestidad. Brutal. Radical. Extrema.

domingo, 1 de febrero de 2009

Pivot


Conversando con mi peor es nada, caí en la cuenta de que este año fue entre nefasto y funesto.

Se murió mi madre.

Mi amigo del alma A., se volvió a la madre patria.

Mi primo del alma C. se volvió a país del norte.

Mi primo del corazón, R., pateó el sulky y se fue al Caribe a vivir.

Y ahora, para colmo de los colmos, mi amigo del alma, mi corazón compañero, la luz de mis ojos y mi angel de la guarda pateó la moto y se va con la rubia Albión.

Como para no estar en una crisis ciática. Lo mínimo que me puede pasar. Y todo esto, casi sin vacaciones. Practicamente.

Tengo tantas cosas en la cabeza que no sé por dónde empezar a escribir.

Bueno, digamos que habiendo transcurrido el primer mes de un nuevo año puedo dar por comenzada la temporada bloggistica y empezar a desagotar. Claro, siendo la principal motivación la necesidad de metabolizar algunas cosas so riesgo de reventar en mil pedazos.

martes, 30 de diciembre de 2008

Volveré


Ya no sé si voy o vengo. Mejor me tomo unos días. Me llevo un ¿mensaje? que ví hoy.

martes, 2 de diciembre de 2008

Parnasito

Media luna atrás estuve en el ranchito que nuestra madre supo construir en lo que entonces era el medio del campo y que luego devino en ghetto moderno.

Regué con fruición como quien intenta a través de un signo improbable afectar otro hecho de la vida. Aún a pesar de las dudas, me sentí mejor. Empecé a encarnar aquel consejo del catalán que me mandó unas líneas tan bien ponderadas y a las cuales me aferro en busca de consuelo. "Tu consuelo en su ausencia puede ser pensar que, desde ahora, ella vive en ti, que tú la vas a sentir como parte de ti misma, que todo lo quella era te lo transmite a ti, para que tú lo cuides y lo transmitas"

lunes, 1 de diciembre de 2008

A Mí la Lluvia (Gracias otra vez más Antonio)

Si me pidieran una lista de adjetivos que describiesen cómo me siento, incluiría estos:

confundida
alienada
cansada
estresada
cansada
dolorida
cansada
aburrida
paralizada
indiferente
aislada
disociada
aturdida


¡Pero qué lindo combo!

jueves, 16 de octubre de 2008

Constipación y Concordia

Tengo un hueco en el trabajo y un corcho en el corazón. Cuando tengo ratos en que amaina el trabajo me inunda una marea de pesar que no logro metabolizar. Siento que no me dejan hacer mi duelo. Que la vida continúa. No se suspende como debería, de haber perdido a alguien tan vital, central. Todo continúa. Es más, te presiona y te arrastra como una riada. Y yo quiero llorar y llorar hasta que se me acaben las lágrimas. Pero no me dejan y tampoco me sale. Tengo una pena encerrada que me hace juntar una presión insoportable.
Qué cara es la falta de ataduras.
Qué importante la concordia con los que amo.
Todo pasa.
Pasará.
Pero todavía no.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Elecciones


Hoy mientras intento ponerme en orden con el trabajo y trato de involucrarme con temas que no me pueden importar menos, aunque trato de hacerlos igualmente bien, me llegó al escritorio, de regalo por mi cumpleaños, una orquídea blanca.

Siempre coqueteé con tener una orquídea blanca aunque; como me pasa con los relojes y con los hombres, elijo tanto que no me decido.

¿Será una señal?

(Cómo me encantaría creer en las señales, pero en este estado, ¿no sería muy beneficioso para el alma hacerlo? Sí.)

martes, 30 de septiembre de 2008

Mamá


Dejó cuatro hijos, dos hijos políticos, cinco nietos, muchos amigos, tíos, primos, parientes lejanos, y una legión de amigos y amigas que penan su partida.

También dejó un balcón ahíto de flores.

No se olvidó nada.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Se Fue Para Siempre

El viernes, mientras trabajaba, me llamó mi hermano más grande con urgencia. Los cuatro nos dirigimos tan rápido como pudimos, y no llegamos a verla una vez más con vida. Nos hicieron esperar. Lloramos. Soportamos el golpe juntos. No quiero recordar o relatar detalles.

Me gusta pensar que el día 26, el día anterior al 27, que era el día que cumplía años nuestro padre, él la vino a buscar para festejar juntos de nuevo, después de 30 años exactos. Me gusta pensar que quizá podrían estar tomándose unos gin&tonics bailando boleros al son de Tito Puente, o la Sonora Matancera. Amarraditos. Como los ví tantas veces cuando me levantaba para ir al colegio, y ya con el uniforme y debidamente desayunada, bajaba a despedirme antes de irme a clase, y los encontraba bailando lento a las primeras horas del día, estirando una velada magnífica hasta lo increíble.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cósmica

Ojalá que las fuerzas del cosmos, y su orden y belleza, se conjuren a través de la primavera y transportándose por los rayos del sol entren por esa ventana desde donde se ve el cielo, y le procuren salud, fortaleza y felicidad a todas esas personas que se balancean en el frágil hilo que divide la vida y tu opuesto.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Demasiada Pena

Hacen 90 días de lucha a brazo partido por la salud de nuestra madre.

Los detalles no valen la pena mencionarlos porque son demasiado tristes.

Las resistencias de todos se minan. El dolor es inmenso. La impotencia, directamente proporcional. Los recusos se agostan. La esperanza es esquiva. El futuro es incierto. La angustia es omnipresente. El miedo es agobiante. La dirección de los acontecimientos, impredecible. La fe, menguante.

La gente acompaña. A veces aconseja. A veces irrita.

Camino con una infinita pesadumbre. Me siento vulnerable al extremo. Y no veo la salida. Ni una pequeña luz. Aunque mi mente en el trasfondo sostenga que algo bueno puede pasar en algún momento.

sábado, 9 de agosto de 2008

The Birds And The Bees

Como Kristina, me siento tentada de admitir que he tenido una cuota de ingenuidad. Solo que en relación a un tema mucho más cercano a mí. En qué momento y porqué imaginé que cuando hubiera vivido lo suficiente, las cosas tendrían más sentido?

Hoy en día y sin pena navego por aguas oscuras, a sabiendas de que no todas las preguntas tienen respuesta, con lo cual no vale la pena hacérselas. Sin embargo reconozco las bondades de las convicciones fuertes. Son como un escudo invisible e impenetrable que nos separa de lo doloroso, de los miedos. Siempre me gustó saber la verdad, aunque hiriera. Hoy, en la mitad de mi vida, miro no sin cierta secreta admiración a esas personas que fluyen por la vida sin aparentes problemas o cuestionamientos. Claro, puede ser una fantasía también.

Estoy teniendo muchos sueños y pesadillas pero mi mente está muy alerta en mantener cierto equilibrio entonces no me los acuerdo. Y me encanta hacerlo y explorar.

Estoy como en un estado de semialienada suspensión. Funciono. Me concentro en el equilibrio mas perfecto posible entre trabajo, enfermedades, relaciones, humores, tensiones, comunicaciones. No es muy fácil. Estoy ensayando el arte de la administración de los recursos de paciencia, energía, esperanza, realismo...

A veces pienso en cuán estrepitosa será la caída (la mía) cuando todo esto concluya. Ya fui avisando a los potenciales contenedores.

Siempre me consuela pensar que en los momentos pésimos, surgen de los lugares más inesperados, unas flores de personas que anónima y desinteresadamente ofrecen una mano. Ciertamente arroja una nueva luz sobre mi pesimista visión de la existencia.