"¿Cree usted que si lo pudiera decir con unas cuantas palabras, me tomaría el enorme y brutal trabajo de bailarlo?" (Isadora Duncan)
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viernes, 11 de diciembre de 2015

Tilos

Me levanté después de una noche más o menos tranquila, al menos en comparación con las últimas noches. Los sueños casi pesadillas me molestan. Anoche había dos vívoras en mi casa y casi me levanto a cazarlas. No sé cómo no acumulé valor para levantarla para salir a cazarlas, una era larga y flaca pero a medida que pasaba el tiempo iba creciendo. Otra era más chiquita pero más gruesa. Por suerte no llegaron a mi cama. Seguramente los datos de la realidad no me convencieron de levantarme, o estaba demasiado cansada para sentir la ira asesina que me suscitan las alimañas en mi casa. He cazado ratas. Sé que puedo matar. Tenía frío pero aún así me rehusaba a despertarme. Al fin me venció la vigilia, abrí las ventanas y me golpeó un aire cálido y húmedo. Pero olía a tilos. 

martes, 8 de diciembre de 2015

La última compra

Gracias a la desgracia de mi pobre amiga-hermana Sol, me subí a un avión y la fui a visitar. Por suerte no tuve que pagar el pasaje con plata, porque me revienta pagar pasajes. Éste, después de años de ahorrar millas, lo conseguí gratis. Tengo claro que lo rico engorda, lo bueno es caro y lo divertido (muy divertido) es ilegal o poco católico. Tanto esfuerzo para viajar como un osito de peluche en una cajita de regalo... incomodísimo. Todo lo contrario a cuando el Gordo me invita de viaje y me lleva en business. Esta es la vida que me merezco, pienso, citando interiormente a mi ex colega, María. Igual nunca tuve muy claro eso de merecer o no merecer. Mi educación más bien implicó que jamás pensase merecer mucho. O más bien nada. Todo empezó cuando era niña. Pasábamos mucho tiempo durante  las vacaciones de invierno y verano en el medio de la selva misionera acompañando a mi padre, quien por entonces construía la ruta 12. Allí, Margarita, la cocinera del campamento de vialidad donde vivíamos, hacía unas pizzas gruesas y grasosas que detestábamos tanto o más que tener que compartir todo con su hijita Yrupé. Pobrecita Yrupé no hacía nada mal, pero todo el mundo la malcriaba, en franco contraste con la educación tan estricta que recibíamos los hijos del ingeniero. Teníamos que dar el ejemplo. Un día descubrí a Margarita con su novio hablando atrás de la ventana de la cocina, pegados a la pared que daba a la selva recién cortada para abrir el claro donde se iba a asentar el campamento. Ella le gritaba --”Me llenaste de bichos!!!” Le pregunté qué qué bichos pero no me contestó. Todavía no entendía muy bien si el novio de Margarita era el padre de Yrupé o no. Y me quedó la intriga sobre a qué bichos se refería, hasta que lo pude entender.

Llegaba la Navidad y partimos con mamá al pueblo a comprar regalos. A los chiquitos los dejamos en el campamento. Yo ya era grande y ligaba estos programones. La alternativa era ir a robar naranjas en la plantación de al lado. Y después tener diarrea por comerlas calientes.  Los nombres de los pueblos que jalonaban la ruta 12 quedaron grabados en mi memoria de preescolar. Tanto que, desde entonces, cada vez los vuelvo a oír o leer, automáticamente huelo madreselvas y azahares. Oberá, Jardín América, Puerto Rico, Garuhapé, Puerto Piray, El Dorado, Puerto Esperanza, eran los nombres fabulosos de este lugar verde y óxido. Pero mi favorito y más evocador fue el último en el que recalamos antes de la fatalidad que nos hizo perder súbita y forzosamente la felicidad que nos era habitual. Wanda.  No recuerdo nada del pueblo, pero no puedo olvidar la tienda de abarrotes. Era mucho menos provista que la pulpería del campo en el sur de Buenos Aires a la que estábamos habituados. En la última había salames, vino, tiento, cojinillos, mates, matras, desinfectante y otros objetos imposibles de identificar o mejor aún de utilizar a esa altura de la vida. En cambio en Wanda había muñecas con rulos rubios con cachetes pintados con purpurina, víboras articuladas, tapires, tortugas monos  y otros animales de la selva hechos de caña, mates de metal coloreado con biselados geométricos y ropa interior de colores fluorescentes. Todo tenía colores. No como en la pampa que todo era de colores neutros. Como las bombachas blancas de algodón, las únicas que había conocido en mi vida hasta entonces.  Elegimos los regalos para que iba a traer Papá Noel: para mi la muñeca, para Manolo la víbora, para Matías una tortuga, para Mimi una muñeca de trapo. -- “¿Y para Yrupé? Uy! ¡nos falta un regalo para Yrupé! Bueno. Ya se, dijo mi madre. Comprémosle unas bombachas de colores. Una verde loro y otra amarillo canario”.  Yo pensé, todo muy selvático. Me pareció apropiado. Todo terminó satisfactoriamente. Nos subimos al auto hirviendo bajo el sol tropical de la selva misionera y manejamos por los caminos colorados bajo el sol abrasador. En esa época el aire acondicionado era un bien escaso.

Cuando estábamos por llegar al campamento, mamá frenó el auto y sin bajar, abrió la boca, tomó aire  y me dijo: “Viste que por cada acción buena que uno hace, Dios te da unas estrellitas que te guarda en el cielo. Qué te parece si le damos la muñeca a Yrupé y vos te quedás con las bombachitas ‘de estrich’.” No supe muy bien cómo negociar entre el estupor y la promesa del premio, por lo cual ante la duda opté por avenirme a la propuesta, confiada en el promesa de mi madre. Mi pobre ser de 6 años. Esa fue la fundación de mis cuitas morales, las cuales hasta el día de hoy me acosan en los momentos más inoportunos. Aunque por suerte, a veces me espabilo y hago excepciones.

Finalmente cuando mis millas me llevaron a DC, así como llegué y casi sin deshacer la valija, y antes de que me asaltaran pensamientos contrarios, me dirigí al Apple Store más cercano, y fui y me compré el iPhone más grande, más brillante, más lindo y con más capacidad. Todavía me sigo vengando del cambiazo de las bombachitas.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Dior Gratias

Qué es esto de Thanksgiving?! La celebración del día de Acción de Gracias antes no la entendía. Quizá por que he sido muy ingrata. Pero si entiendo que es de bien nacidos ser agradecido, he entendido que dar gracias es bueno para el alma de uno. Entonces voy a hacer un ejercicio. 

TO WHOM IT MAY CONCERN: 
Agradezco que sea primavera y que el cielo de ese azul límpido no tenga nubes a la vez que está fresco, mientras que los jacarandaes y los lapachos y dentro de poco las tipas y por qué no las pasiflora edulis o mburucuyá me sorprenden colgando de las rejas del zoológico. Aunque mis favoritos son los tilos, bajo cuyas grandes hojas y flores doradas y fragantes adoro caminar y me sedan instantáneamente. 
Agradezco que el zorzal cante extemporáneamente porque me recuerda que existe la naturaleza, ese paraíso del que vivimos exilados, pero que como una pieza de relojería cumple puntualmente sus tiempos y cambios aunque olvidemos que no somos más que una pequeña parte de ese (parte de otro) todo que se llama Cosmos.
Agradezco la lluvia torrencial, que enjuaga la ciudad, y la llovizna que anodinamente rocía los parques y jardines aunque el sol rajante deshaga su trabajo tan rápidamente.
Agradezco el agua en todos sus estados, cuando me lavo las manos porque las siento secas o con polvo, cuando me baño y me siento que me renueva y me alivia los efectos del trasiego metropolitano, cuando puedo nadar, flotar, o sufrir el embate de las olas, cuando está fría y es como un despertador que me saca de la modorra. Cuando corre y busca su camino implacablemente hacia su destino a veces secreto.
Agradezco las flores, especialmente los jazmines y las peonías, y su fragancia.
Agradezco que mi MAC me sobresalte anunciándome las horas con el acento escocés de “Fiona” que aunque yo lo programé, me lo olvido, y me hace creer que estoy en Escocia.
Agradezco los campos de trigo, verde y maduro, que me recuerdan al mar y me quiero sumergir y nadar.
Muchas cosas agradezco, pero el día comienza y aunque no lo dije agradezco tener cerca personas que quiero tanto, que me inspiran, que admiro, y ver el vaso lleno también es un ejercicio. Hablando de vasos me voy a lavar los platos. Pero antes otro pensamiento: 
Al final me admito que creo ser una verdadera adicta. En el sentido sobre todo de mi incapacidad de comunicarme y de su frustración concomitante. Creo que eso está en el fondo más profundo valga la redundancia, de muchas de mis afecciones. 
Entendiendo esto automáticamente lo puedo ilustrar con un sueño recurrente y angustioso en el cual tengo pinchados en la lengua y labios millones de alfileres como si fuera esa almohadilla de pinchar alfileres y agujas. Todo inicia en la incapacidad de decir las cosas. Soy verborrágica naturalmente. Sin embargo no tiene nada que ver con que sea capaz de transmitir mis sentimientos sobrepasando la vergüenza, la cortesía, el decoro, los miedos, la educación  y quién sabe cuántas cosas más que me lo impiden. 
Alguien me dijo hace poco que si no fuera por la válvula de escape que supone la escultura, estaría loca. Quizá loca linda, pero loca al fin. Un par de veces en mi vida he tenido la sensación de estar por volverme loca. Creo que secretamente algo loca soy. Me río interiormente.  
Anyway, (con acento escocés, que suena tipo énewi) hace seis días que no fumo y es muy interesante todo lo que encierra un rollito de tabaco. Incinera cosas que uno debería decir, tapa la boca de gritos que uno debería pegar. Pero mejor, mucho mejor es dejarlo salir. El desafío es hacerlo a lo británico. Amablemente, aunque no sin firmeza. 
Cumplí años (y emulando a la dama con la que estoy trabajando que tiene 98 años pero para quien la edad es una entelequia) mi madre se murió, tampoco tengo padre, y siento que al fin dejé mi vida atrás. Mi vida azarosa, difícil, dura, injusta, dolorosa, equivocada, cruel, al fin siento que la puedo dejar atrás. Nunca es tarde para nada. Siento el poder físico de dar vuelta la hoja. Me visualizo pasando una pesada hoja de pergamino y acabar con muchos capítulos malos. Es hora de que yo tenga una vida con más suerte, como me dice el escocés. Es hora que viva mejor, que sea más feliz, que sea más leve, que me enoje menos, que sea menos perfeccionista, que no sufra al vicio. 
Es hora. Veremos cómo me va. 

martes, 2 de diciembre de 2008

Parnasito

Media luna atrás estuve en el ranchito que nuestra madre supo construir en lo que entonces era el medio del campo y que luego devino en ghetto moderno.

Regué con fruición como quien intenta a través de un signo improbable afectar otro hecho de la vida. Aún a pesar de las dudas, me sentí mejor. Empecé a encarnar aquel consejo del catalán que me mandó unas líneas tan bien ponderadas y a las cuales me aferro en busca de consuelo. "Tu consuelo en su ausencia puede ser pensar que, desde ahora, ella vive en ti, que tú la vas a sentir como parte de ti misma, que todo lo quella era te lo transmite a ti, para que tú lo cuides y lo transmitas"

miércoles, 8 de octubre de 2008

Elecciones


Hoy mientras intento ponerme en orden con el trabajo y trato de involucrarme con temas que no me pueden importar menos, aunque trato de hacerlos igualmente bien, me llegó al escritorio, de regalo por mi cumpleaños, una orquídea blanca.

Siempre coqueteé con tener una orquídea blanca aunque; como me pasa con los relojes y con los hombres, elijo tanto que no me decido.

¿Será una señal?

(Cómo me encantaría creer en las señales, pero en este estado, ¿no sería muy beneficioso para el alma hacerlo? Sí.)

sábado, 12 de julio de 2008

Estamos todos locos

http://link.brightcove.com/services/link/bcpid1562587976/bctid1659814548

Un blackbird - entiendo que es un mirlo en castellano- está medio pirucho y canta como ambulancias o como celulares. Será signo de cómo la naturaleza se deja influenciar por la tecnología?

miércoles, 28 de mayo de 2008

Pepe Grillo

Durante tres o cuatro noches hubo un grillo en mi casa. No lo podía encontrar. Pero lo oía. Jugamos como cuando éramos chicos: cuando entraba en casa se callaba. Cuando me acuestaba, cantaba; cuando me levantaba se callaba. No lo podía encontrar.

A la noche me despertaba y lo oía sonar y me imaginaba noches en el campo con cielos estrellados, o en la playa, o en las montañas.

Musicalizó muchas noches pero esta mañana lo metí en el tupper y lo puse entre mis dos reciemente plantadas lambertianas. Más que un grillo parecía una cucaracha, salvo por las patas de atrás, largas y flexionadas.

domingo, 18 de mayo de 2008

Friends

Siento cierta satisfacción del 'orden cerrado' (como diría El Pájaro) que me ataca en ciertas épocas del año y va desde roperos, regalar ropa vieja, tirar papeles viejos, cambiar cosas en mi casa, y hacer una limpieza de relaciones también.

Me encanta conocer gente nueva, rara, diferente, especialmente si tienen una personalidad rica. En los últimos años desarrollé una amistad bastante grande con F., un hermano latinoamericano que vive en Buenos Aires, yo creo que un poco huyendo del ojo crítico de su pequeño y conservador pueblo natal por su condición de homosexual, pero además también porque aquí puede vender su imagen de hombre de mucho mundo y poca calle, socializar en las más altas esferas y otros beneficios, todo por un precio bastante módico que no afecta el bolsillo de su sponsor.
Tuvimos una larga temporada de una linda amistad. Cotilleamos como comadronas, nos acompañamos en momentos aciagos, criticamos las mismas cosas, paseamos por Palermo viejo, organizamos saraos sofisticados, y nos divertimos mucho. Pero casi inexorablemente este tipo de cristiano, hijo de un padre del opus y una madre anarquista pero sumisa y absorbente, reclamaría toma de posiciones innecesarias. Defendí durante mucho tiempo no necesariamente tener que pelearme con mi amiga L -con quien se había peleado a muerte- para solidarizarme con él. Pero él insistió y lo intentó de mil formas diferentes hasta que al final me pidió consejos sobre cómo mandar un regalo que a la vez manifestase desprecio a una persona, sin decirme que era mi querida amiga L. Esa fue la última gota.

Por otro lado ayer fui al cumpleaños de mi querida amiga Lu. Lu es dulce, inteligente, bien educada, de buenos sentimientos, de buen corazón, aunque no por eso ingenua o ciega. Tenemos nuestros momentos de picardía pero sin maldad, verdaderamente. Ella y su familia están ligadas por múltiples lazos a la mía, durante más de una generación, aunque nos conocimos de grandes, trabajando. Pues ayer ella, su madre, sus hermanas gemelas, su cuñado griego, el cuñado medio holandés, la tía rica, las íntimas amigas, no faltába nadie. Qué buen ambiente, distendido, suave, placentero, alegre, rico, todo en equilibradísimas proporciones. Santiago del Varadero es un paisaje para mi muy extraño. Este lugar en particular es un terreno alto, que mira hacia la ciudad más antigua de la provincia de Buenos Aires, según relató el anfitrión, y ofrece un paisaje atípico de bañados y buques en el horizonte. No hacía calor ni había sol y soplaba una brisa tibia muy conveniente.

Es un arte armar un portafolio de amigos. Es duro podar; pero a veces es mejor para el alma.

jueves, 31 de enero de 2008

Amo mi Casa


Hoy mi jefe (Manel) se fue por segundo día consecutivo a almorzar con otro de su palo y volvió con aliento a alcohol. Tenía un montón de cuestiones que despachar con él y me dijo "Puesh que hoy no tengo ganash". Qué fresco, pero que bueno, porque ahora que nuevamente me cambian de jefe, tengo la esperanza de que el proximo sea mejor en todo sentido. Seguro que sí.

Entonces, como se las tomó temprano -seguro fruto de la cerveza, Rutini, y whisky más la copiosa ingestión, y le dio sueño y fiaca- tres minutos más tarde, hice lo propio.

Salí como preso de la cárcel, y llegué a mi casa a una hora inusual: el sol todavía no se había puesto, y como esta mañana salí apurada y dejé todo abierto, febo se mezclaba entre las hojas de los platanus occidentalis o sicomoros americanos que resguardan mi balcón, proyectando en mi dulce hogar una luz verde que, combinada con el arrullo de las palomas y de un jilguero rezagado que todavía busca pareja aún a pesar de lo demasiado avanzado del verano, me trae bellos recuerdos y me hace inspirar y soñar.

jueves, 17 de enero de 2008

Bien Plantada



Qué tendrán los pies que son capaces de tanta evocación. Me bastan para recordar tantas cosas: las caminatas por la playa, el sol sobre la piel, la libertad de las ojotas, los tragos relajantes, las risas, la sal, los ungüentos solares, la arena, las piedritas, las estrellas, la brisa marina, el chirrido de las gaviotas, los grillos y las ranas en las zanjas, la estrella fugaz, los amaneceres sobre el mar, las puestas de sol sobre el mar, el faro que vigila el lento pueblo en vías de dejar de serlo, los sueños de evasión a un pueblo lento, las conversaciones con los habitantes del pueblo lento, la relajación, el olor a mar y a pescado, el olor a albahaca y a rúcula y a radicchio y a chipirones, al lino blanco asoleado, los tamarindos y otras yerbas. Las conversaciones serenas e inteligentes...

Sólo queda proyectar la próxima vez.

domingo, 13 de enero de 2008

I Still Got Sand In My Shoes


Uno de mis consuelos existenciales favoritos es que 'nada es para siempre'. Lo malo es cuando las cosas buenas no son para siempre.

Mis trece días en la playa fueron un total deleite. Voy refinando mi vacación estival de manera que termina siendo exactamente como me gusta: despertar con el amanecer, desayunar con frutas, encremarme con un pomo entero de protección máxima, salir a caminar, tomar un poco de sol; rajar de la playa, sacarme la sal, almorzar, leer o dormitar mirando el mar, volver a la playa, sentirme un poco invisible pero tambien ignorar -por miope, pero también un poco conscientemente- a la masa humana que invade nuestro querido pueblo los mediodías. A la noche salir a comer bajo la noche estrellada en la esfera más bien negra que celeste.

Devoré el libro de Juan Forn - una muy agradable sorpresa. Me decepcionó La Grieta de Doris Lessing. Pareciera que chochea. Me mató de gusto el de J. M. Coetzee (Diario de un mal año). Voy a por más.

La primera semana con mis amigas argentinas fue más bien sin novedad. Pero la segunda, con la pandilla internacional, fue tan divertida, (empezando por las caipiroskas y siguiendo por las conversaciones y promediando por los chistes). Fue un paseo más bien memorable. ¡Cómo me las merecí! ¡Gracias a mí! ¡Gracias a la vida también! Y gracias a todos los que conozco, como decían en los programas tipo de Domingos para la Juventud.

Durante dos semanas no ví una computadora, ni un diario, ni radio, ni TV. Ni oí noticias.

Mis preocupaciones fueron:
-¡Protector 20, 30 ó 40?
-¿Chipirones ó langostinos?
-¿Caipiroska o no?
-¿Me lavo el pelo?
-¿Me baño de nuevo por tercera vez en el día?
-¿Guardo la ropa sucia o la dejo tirada?
-¿Elongo o no elongo?
-¿Qué traje de baño me pongo?
-¿A qué hora amanece?

Momentos favoritos:
-Tocar bongós y tumbadoras en la fiesta en la carpa naranja
-Encontrarme con Huberto en la ídem (cómo lo queremos, ¿no, laura?)
-Caminar por la playa todas las mañanas durante dos horas o más, cuando no hay nada más que las gaviotas, las olas y el viento y el ruido del mar. Si, shalalalala. A mi también el viento y la arena me hacen suspirar. En sentido estricto. Me doy cuenta que vuelvo a respirar profundamente cosa que en general, de acuerdo a los estudios, y como la gran mayoría, sólo hago normalmente en un 30%. Notable cómo nos cambia respirar hondo.
-Después de tres caipiroskas en la huella, aflojarme, reírme y disfrutar y mirar los colores cambiantes del mar
-El pampero soplando en la playa hace tres días: la electricidad en la atmósfera, la intensidad y fosforescencia de los colores, el miedito de los foráneos y la temeridad de los locales.
-Ver un partido de polo bastante pedorro pero en un paisaje muy muy lindo de playa laguna montes de eucaliptos y mar.
-Los chistes de Philippa, la holando-británica que parece una walkiria
-la capacidad organizativa de K
-Los chistes de P
-Mi vestidito blanco de lino puro
-Empezar el año toda vestido de puro hilo de lino blanco.


Momentos menos favoritos pero no por ello menos favoritos
-Lo agarrotadas que me quedaron las pantorrillas
-Lo hechos bola que me quedaron los pies de caminar en patas en la playa
-Que en vez de queso me traigan mermelada
-Que el jugo estuviera aguado.
-Lo caro que está.

Otras buenas:
*La iniciativa de Guzmán de concientizar a los veraneantes de mantener limpia la playa (www.farolimpio.org)
*La estrella fugaz que me hizo un guiño la última noche en el faro de josé Ignacio.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Apagadx/Fuera del área de cobertura



Me voy, pero cuando el sol me calcine y me ardan los ojos y los pies, y no dé más de la arena, paso x el ranchito de techo de paja con una mesa de caña con una compu del año de zaratustra y me conecto y por ahí posteo algo. O quizá conteste mails. O quizá encuentre alguno online en el IM.

Los tendré en mis pensamientos. Quizás. Si acaso uso el cerebro. Cariños, eso sí.

Fue muy grato tenerlos de vecinos en este espacio. Reanudo en dos semanas. Son ridículas las despedidas. Y más aún en la blogósfera, que todo es virtural. Pero me pintó. Godpseed. Espero portarme bastante, pero lo que se dice bastante bastante mal.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Ritos de Pasaje

Si tengo que elegir algún tipo de religión, voy por las prehistóricas. Cuando más se me ha hinchado el alma fue cuando estuve, en dos ocasiones diferentes, en Stonehenge y en Calanish. Particularmente en el primero.

Fue un día del alto verano, ventoso, con grandes y amenazantes nubes que transitaban el cielo a una velocidad y masa que no podían menos que sobrecogerte.

No sé si habrá sido mi buena predisposición hacia ese encuentro con el pasado, o el viaje por las ondulaciones del sudoeste de la isla pero fue una experiencia que debo admitir bastante se acercaba a la magia. Le escapo a los profetas de la energía pero en ese momento sólo quería abrazar las piedras, sentarme a su sombra, pararme en el medio y quien sabe qué cosas más.

Si hay algo que me acerca a un poder superior es la naturaleza, y los pueriles intentos del ser humano por comprenderla. Así me siento frente al cosmos: atónita, maravillada, un poco perdida pero sobre todo lanzada a explorarlo. Y como dice Mixmi, no de valiente, sino de temeraria.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Amo Mi Barrio

Hoy estoy medio pachucha porque tengo fiebre y me duele mucho la garganta. Me quedé en casa, después de mucho tiempo que no me tomaba un día tranquila sin hacer nada aburrido, mirando cómo va cambiando la luz que entra por la ventana, y cambiando las flores del balcón, a saber: La camelia japónica inmaculada que tuve durante mucho tiempo, la cual después de soportar todas las plagas -desde hongos a bichos inencontrables-, murió más o menos súbitamente, no sin antes regalarme una última flor y unas hojas brillantes muy verdes. Luego se le cayeron todas las hojas enteritas, como si alguna mano malvada las hubiera cortado, y después simplemente se secó. Fue reemplazada por unas florazas color helado de frutilla y azul cielo, gigantes, con hojas grandes, pródigas, y alegres, compradas a mi proveedora boliviana que cada tanto me toca el timbre y yo bajo a elegir y a mirar la bebita que acarrea en su poncho y que tiene por nombre uno no menos grandilocuente que el de ella misma: Soraya. Tomá. Soraya. Como una reina. Y la madre se llama Virginia. Tomá de nuevo. Si algo siempre tenemos son los sueños, no? Ahora todas las semanas le compro.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Ahí Va El Capitán Beto/Por El Espacio

Cómo me gusta explorar mundos diferentes y sentirme diferente, y a la vez sentirme en parte parte. Recientemente he descubierto que dos sueños recurrentes que a veces me ponen bastante ansiosa, se refieren a esto. Debería sacar el foco de mi 'dayjob' y ocuparme muchísimo más de las otras galaxias que me gusta frecuentar.

Anoche volví a mi casa caminando disfrutando una noche fresca, acariciada por una dulce brisa fluvial. Volví de ese lugar más o menos árido con un nombre tan aleatorio y anglizante que resulta inverosímil y para mí risueño, ya que dicen también aloja unos cuantos casos perdidos. Así pues, en esta locación telúrica, se formó una banda improbable de treinta y tantos anglos, maridados con unos cuantos entrerrianos profundos. Un asado tan rico como no había comido en mucho tiempo, sol, pasto, trigo, maíz, caballos, cotorras, tijeretas, chimangos, horneros y mucho, mucho viento para mi mente agotada. Lo disfruté enormemente. Sobre todo la larga charla con el churro cínico del libro gordo con una marca bastante torpe. Notables también la escocesa de a caballo con quien nos reímos visceralmente hablando del tamaño de la 'estratósfera' de mi ex, simpatiquísima y de cejas sorprendentes; la mitad española, mujer alpha reticente y en crisis; el de ojos grandes y aparentemente muy tímido pero probablemente muy narciso de acuerdo a otros observadores; la amazona un poco acelerada y para mí también un poco ambiciosa; el veterano un poco vulgar y verde; el hijo de genes claramente mejorados; los de cejas muy rubias, regios y pendejos y nuestra preferida, la hippie productora de películas que nos encantaría importar.

Qué gran karma es la gran aldea. Una pequeña ventana a otros lugares pone rápidamente perspectiva entre las obsesiones y uno. Qué ancho es el mundo y que a gusto me siento cuando los horizontes son infinitos. Lástima que estas cosas duren poco. Estoy muy contenta de haber andado por ahí.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Bignonáceas En Flor


Un día como hoy hace ya muchos años aterricé en mi 'casita del árbol'. Cuando patrullaba las zonas posibles me topé con una plaza llena de Jacarandaes en flor y me dije ¡es aquí!

Casa vez que llega esta fecha exacta - 22 de noviembre - recuerdo con gozo aquel día.

Como los sudafricanos, deberíamos plantar muchos más jacarandaes, lapachos, ceibos y tipas, que son su concierto de flores de distintos colores despegan el alma de las preocupaciones prosaicas.

martes, 16 de octubre de 2007

Soy una Flor





¿Máxima Festiva o Lactiflora?


Son grandes
fragantes
ricas
exhuberantes
un poco excesivas
son elegantes
son desparejas
son encantadoras
son raras
son breves
son exóticas
son difíciles
magníficas
regias
rubra plenae
Officinalis Máxima Festiva
Lactiflora
como yo.

lunes, 1 de octubre de 2007

Galaxias Paralelas

De los eventos social/religiosos del fin de semana a los que me invitaron y no podía rehusarme a asistir bajo ninguna excusa creíble, el que esperaba con un poco más entusiasmo y el que al final resultó menos grato fue el casamiento. Me gustaba la idea de que fuera a media tarde, en una estancia de 130 años, justo a tiempo para la puesta de sol, con olor a pasto recién cortado. Además me encanta la ceremonia de casamiento, durante la cual nos convencemos durante un rato que es muy posible amarse para siempre y ser felices y hacerse viejitos juntos y con amor y romance y felicidad.

Efectivamente fue una tarde gloriosa; no había mosquitos. La gente parecía bastante linda en general, sin estridencias. La fiesta estaba bien pensada y atendida. Pero cuando se supone que todos ya adquirieron un beneficioso estado etílico y se empiezan a aflojar un poco y a bailar sin miedo al ridículo, o se les escapa algún gesto amoroso cuando menos, cuando la fiesta se empieza a poner divertida... bueno... ¿ese momento? ¡Nunca llegó! Diormío! ¡Qué fiasco! Después caí en al cuenta de que la familia de la novia (yo fui invitada por el novio) son simpatizantes de una conocida secta católico-talibana. Esta gente no tiene ni idea de disfrutar la vida. Y sobre todo no se dan cuenta de cuán aburridos y chatos son sus superficiales discursos machistas.

Al menos me quedó muy linda mi combinación de vestido 'taupe' con rebozo a rayas mexicano en fucsia, rojo, verde, ojotas con taco fucsias - con cristal Swarowski, y carterita de terciopelo borravino, y collar de coral abundante para disimular el escote. Fue muy exitoso el paso del atuendo de la tarde con sol rajante, a la noche estrellada. Cuando no queda nada más, al menos me alegra cuando se puede rescatar cierto sentimiento glamoroso.

Ah! Y una frase que me espetaron y que, aunque no me la creo, viniendo de quien viene, quizá podría servir para sentirme bien alguna vez: “A vos es imposible que te vaya mal”. Agregó que el recuerdo de mi paso por su institución es como una estela de alegría y desesperación. Tengo que decir que para un comentario articulado por un ingeniero, me torció bastante la mente.

martes, 11 de septiembre de 2007

Daydreaming and I'm thinking of you

Hace mucho que no fantaseo. Voy a hacer ese placentero ejercicio. Dicen que hay que pensar en positivo asi los sueños se cumplen.

He aquí el mio.

Mi casa de los sueños (la cual existe y la descubrí habiéndola soñado décadas) está frente al océano atlántico, en una península rocosa, con playas a los dos lados. Entre mucha luz, mucho sol. Afuera azota el viento y las olas se estrellan contra las piedras. Hay luz de tormenta y el cielo está gris, amenazante. Pero a cada rato asoma un haz de luz dorada.

Voy a vivir ahi la mitad del año y el resto en la metrópolis.