"¿Cree usted que si lo pudiera decir con unas cuantas palabras, me tomaría el enorme y brutal trabajo de bailarlo?" (Isadora Duncan)
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sábado, 9 de enero de 2016

Basta



—“Hola, hermosura”, la saludó el flaco.
—“Hola. Llegaste tarde, me hiciste esperar. Como siempre.”
—“Ay, Chuchú… ¡qué carácter! ¿Cómo estás?”, saludó sin más explicación, como siempre hacía.

—“Y, si te fijás te vas a dar cuenta. Estoy shockeada, alterada y preocupada. Mi jefe está prófugo. Me vengo a desayunar que lo acusan de negocios turbios”. dijo ella no sin cierta acidez.
—“Ah. ¿Y eso es bueno o es malo? “le preguntó él, tratando de minimizar.
—“La verdad no sé mucho. Me estoy desayunando de todo esto. No tenía ni la más remota idea de que esto hubiera sucedido. No me tomó del todo por sorpresa porque este negocio no me lo imaginé nunca limpio. Qué sorpresas que tiene la vida. Toda mi carrera trabajando en empresas serias, re serias, y, a esta altura, esto. No lo puedo creer.”
—“Pero bueno, no te preocupes, no es tu problema”, argumentó él, intentando sin vano suavizar.
—“Claro que es mi problema. Por supuesto que es mi problema. Para empezar me pueden llamar a declarar, me puede apuntar el fiscal, me pueden someter a un interrogatorio y para seguir, me podría quedar sin trabajo. Mi trabajo es todo para mi. No ves que es lo que me garantiza la independencia? Lo único que me importa es la libertad. Toda la vida trabajé para vivir así. Esto amenaza toda mi vida. Es terrible. Estoy trastornada. Muy trastornada. Al borde del pánico.”
—“¡Bueeeno, Chuchú…! ¡Pero no pasa nada! Qué va a pasar? Como mucho te tendrás que bajar un poco del caballo. Y tendrás que viajar menos o no viajar. Igual viajar es el consuelo de los mediocres”.

Ella se levantó poseída por una ira incontenible y le dijo sin más mientras se dirigía a la puerta y la abría, todo en un solo impulso.

—“¡Te vas!”, vociferó ella. “¡Te vas ya mismo!.¡¡ YA MISMO!!”
Y él se fue, sólo algo confundido, convencido de que pasaría mucho tiempo hasta que se le pasara el berrinche. Como siempre.
***
27 de octubre
—“¿Me invitás a comer a tu casa?” irrumpió él después de tiempo más o menos largo de proscripción. Aunque quizás, pensó ella, ni se había dado cuenta.
—“Ya comí” le contestó ella secamente, mal disimulando su fastidio acumulado.
—“Entonces invitame a dormir” redobló la apuesta él.
—“No, porque estoy tengo insomnio y estoy tratando de conciliar el sueño. Y vos no me dejas dormir”
—“No podés dormir porque no me querés invitar a dormir” Insistió él, quizás ignorando el hilo de la conversación.
—“No te quiero volver a ver, ni a oír, ni a leer. Nada. No te entiendo. No puedo establecer una conexión con vos. No entiendo lo que hablás y mucho menos lo que hacés. Te pido por favor que no me contactes más. Ya te lo dije mil veces. Queremos cosas distintas. Y sobre todo yo no estoy segura de qué es lo que vos querés de mi. Es más, me intuyo que es algo que a mí me revienta.”, y cortó. Pero alcanzó a escuchar.
—“¡¡Sos diosa, mi Chuchúuu!!”
***
14 de diciembre
—“Hola. Me salió un tumor en el páncreas. El jueves me hacen una resonancia. Luego punción u operación para saber si es bueno o malo. Estoy viviendo en el tigre con Carla Farra. Ayer fuimos a andar en kayak y nos bañamos en el río” Todo en la misma oración y sin respirar, le descargó él, sin ningún signo de apasionamiento.
—“¿¡Qué?!, se alarmó ella. Pero, a ver, vayamos por partes: ¿como te diste cuenta? ¿Desde cuándo lo tenés? ¿Quién es Carina?
—“Carla, aclaró él.”
—“Bueno, es igual”, desestimó ella.



—“Estoy viviendo en el Tigre con ella. Es sicóloga, trabaja con cosas de energía, piedras, y esas cosas esotéricas. Es la que conocí hace tres años, justo antes de conocerte a vos. Nos reencontramos. Estoy enamorado. Pensé que nunca más me iba a volver a pasar. Es lindo lo que me pasó. La historia es larga pero el milagro ocurrió. Espero no morir muy pronto. Si no te jode, quiero que un día vengas, te va a encantar. Ella y el lugar. Además me encantaría que me acompañaras. Quiero que estés cerca, si te bancás. Tengo paz, estoy feliz y vos sos hermosa….”

viernes, 7 de febrero de 2014

High Fidelity

Dentro de los propósitos que me fijé -con bastante desgano- para este año que empezó, en el primer lugar estaba dejar de fumar, cosa que he logrado hacen dos meses y medio.

Otro, que se repetía en mi lista desde hace años, y al cual no le ponía demasiada atención hasta que se hizo lugar en los primeros puestos, era escribir. Escribir algo. Sin pretensiones, sin censuras. Sólo escribir, hacer caso de eso que me salía en todos los tests vocacionales de mi adolescencia, eso que se colaba en mi mente sin saber de dónde venía. Y que cada vez que lo hacía me parecía que no me salía nada mal. Es más, cuando escribía relatos de mis viajes o aquí mismo, alguna ponderación recibía. 

Pues heme aquí, recién vuelta, por primera vez en mi vida, de un taller de escritura. Esta mañana, presa del pánico más animal y buscando la estúpida excusa del temporal, casi no voy. Pero al final conseguí forzarme a mí misma y volver victoriosa de una misión que me parecía horrible por lo difícil. 

Esta fue mi primera contribución, siguiendo la consigna de escribir, como Nick Hornby, una lista de mis 5 (favoritos?) novios. 

Y claro, la literatura al final es casi siempre sobre el amor. 

Voilá: 


El escocés. Una tarde oscura de invierno, encerrada en el cuartito de la computadora, sintiendo que todo el mundo estaba con alguien, ocupados, divertidos o no, me encontré surfeando la internet. Era la prehistoria de la red. Apenas había aparecido. La conexión era vía una línea de teléfono. Hacía ese ruidito que sonaba un poco a pito y un poco a pájaro. Sólo que más electrónico. La paciencia era fundamental. Era un ejercicio prácticamente inaudito. Pero el interés tiene pies. Así que, reprogramando la mente y el cuerpo, la mirada fija en el monitor, me aboqué a completar los cientos de casilleros que me separaban de mi hombre ideal. El bombero de Montana no me sedujo. Nunca me dejé fascinar por los uniformes ni por los servidores públicos, pero cuando leí que el sistema había arrojado, aún a pesar sus precarios algoritmos, un especialista en programación de ordenadores con una lista de libros que comprendía gran parte de la literatura clásica y moderna, casi fue una epifanía. Y era escocés. Esa nación que, en el fondo de mi alma, bullía con pocos ingredientes, pero a fuego lento y antiguo, a la lumbre de los genes y de la imaginación, esperando que una ocasión inopinada apareciera y detonara una relación profunda, larga, íntima, estrecha, vital, innegable e imposible de abandonar.

El arquitecto. Prefiero que las cosas no me sucedan, sino provocarlas. Pero esta vez fue el primer caso.  Después de un tiempo que no puedo precisar, finalmente un día, llegó a mi atención un mensaje que se repetía con una insistencia menor a la que me podría haber molestado, razón por la cual finalmente lo advertí, y más aún, contesté. Aún sabiendo que podía ser peligroso. Como el agua, que se mete donde puede, sin pedir permiso, sin violencia, pero sin demoras e inexorablemente, me dio amor, cariño, sexo sin prisa, sin competición, sin alarde,  sin libertad, sin prejuicios, sin esquemas. Al final, mientras no hable se parece bastante a la felicidad, suponiendo que eso sea encontrar lo que uno cree querer. Tiene el hábito de mirarme a los ojos, a veces con una fijeza vacía de –le digo- asesino serial. Devolver su mirada es como hacer la plancha en el mar caribe. Un azul tan profundo que parece verde, en el cual me gusta perderme hasta desear que nunca más nadie me encuentre.  Pero no me gusta que me hable. Porque no entiendo su humor, demasiado absurdo para mi literalidad, sus motivos ni sus excusas. Mucho mejor es verlo en acción y editar todo lo demás.

El castigo. Es un amor platónico, pero no por eso menos real o menos fuerte. La primera vez que caminé por el pasillo largo y angosto del famoso y antiguo estudio de abogados, con su alfombra vieja y manchada, los paneles de cedro lustrado a la goma laca muñeca, como se hacía antes, porque ya nadie tiene oficio, el primero de varios que me llamó para conocernos y conversar, fue el de la primer oficina a la izquierda, la de Wolfie.  Y habíamos sido vecinos en el mismo edificio, aunque a destiempo. Como todo el resto de nuestra relación. Nos conocimos cuando él ya había puesto primera en su vida. Más bien cuando ya estaba en 4ª y pronto a entrar en la velocidad crucero en la que se mantiene desde ese entonces, hace veinte años. O más. No obstantes todos los obstantes entre medio, cada vez que nos vemos no podemos dejar de mirarnos profundamente, aún cuando hablemos de cualquier tema. Por ejemplo de la vejez, del trabajo, de las malas elecciones de nuestros amigos comunes… Su mujer sostiene que me tiene celos pero que no se preocupa porque me conoce. Lo que no sabe es que no me conoce tan bien, ya que si yo tuviera la ocasión, ella posiblemente habría de lamentarlo.


El ingeniero Para no contrariar a Freud mi primer novio fue un ingeniero, igual que mi padre. Su cara redonda, su boquita minúscula, sus ojos grandes pero sobre todo su confiabilidad fue lo que me ganó de entrada. Que me viniera a buscar a las 9 en punto cuando había dicho a las 9 te busco me generaba un estado de maravillosa excitación que jamás le confesé. No fuera que supiera con qué poco me tenía. Lástima que le faltó amor. No en intensidad, sino en duración. Sentí que se sumió en un sopor indiferente que me ofendió en lo más profundo. Aunque el sexo haya sido probablemente el que más me haya gustado.  Era un buen candidato: atractivo sin estridencias, caballero y cariñoso, buen amante y trabajador. Pero me cambió por un barco. El día que me di cuenta que lo único que le hacía brillar los ojos era navegar, ese mismo día en que me di cuenta que no me quería así de tanto, me di por vencida y lo dejé.


El franchute. Es verdad que el tamaño importa. Quien diga lo contrario miente. No sé si es cierto que el tamaño de la nariz, las manos o los pies y otros miembros se corresponden, pero tiendo a pensar que es verdad, como así también es verdad que más es mejor que menos. Y también confirmé esa teoría que no sé siquiera si existe, aunque debería, que los franceses son los mejores amantes. El mismo amor que tienen por el buen vivir, la buena comida, los buenos vinos, el rico pan, el queso y todos los otros grandes placeres hedonistas, transpira en un arte de amar que no se parece al de nadie que yo haya conocido en mi no poca experiencia. Olvídense de los judíos; aunque me faltó un psicólogo.  Claro que el problema fue, precisamente en que era francés. Y esta vez como sinónimo de amoral, mentiroso, y pelotudo. Me costó perder su compañía, su cocina, su amor y sus grandes manos.



lunes, 23 de septiembre de 2013

Otoño/Verano/Otoño

Pasaron seis meses y cuatro años y medio desde que mi vida empezó a cambiar bastante radicalmente, no sin mi intención remota.

Después de la muerte de mi madre, que fue un golpe mucho más grande del que ilusamente preví cada vez que me lo imaginé, después de que mi vida laboral viró gracias al país en el que no se puede invertir y se espanta a los negocios serios y después de haber tropezado con la misma piedra de aceptar un trabajo aún cuando me avisan que el candidato a ser mi jefe es un sociópata intratable, convencida de que mis fuerzas o tolerancia son mayores de que lo que es saludable para cualquier cristiano, pues hice lo que no suelo hacer, que es patear la moto. O el tablero. O lo que haya sido.

A, con su voz que tañe como campanitas de Navidad, me llamó inopinadamente un día  y me dijo  que se estaban yendo a un viaje al Mediterráneo. Que si no quería ir. Que si no me gustaría navegar desde Barcelona a Mónaco vía el Golfo de Lyon, previa escala en el puerto de Roses, Cadaqués, Poquerolles, y otros con nombres igualmente encantadores y evocativos. Que me necesitaban para que hablara por radio con los puertos en francés, además de requerir el placer de mi bella compañía.  Lo pensé bastante, en vano, hasta que dos voces de dos mujeres a quienes respeto inmensamente, me abrieron los ojos. Entonces me lancé, no sin bastantes recaudos, a la aventura. Proyecté un escenario bastante conservador, porque en mi estado anímico y de energía no me sentía inclinada a grandes hazañas. Cinco semanas se transformaron en cinco meses y no sé si vuelvo o si retorno ni cuándo. Sin embargo, habiendo cambiado un poco los parámetros por los que me guío a la hora de tomar decisiones, todo ha ido fluyendo de maravillas. Sobre todo a mi favor, cosa que no me suele suceder porque soy mi peor enemiga cuando se trata de pensar qué es lo mejor para mi.

Es así como hace casi cinco meses que dejé mi casa, mi auto, mis amigos, mi familia, mi calle, mi barrio, mis costumbres, mis plátanos, mis plantas tropicales, mis cubiertos de plata, mis carteras glamurosas y otro sinfín de cosas sin importancia y ando haciendo las cosas que me gustan con la persona que quiero en un continente civilizado y lleno de gente respetuosa y sonriente. Frío, también.

Desde entonces he paseado y recorrido en profundidad y en una extensión obsesiva Barcelona, Puerto de Roses, Cadaqués, Port Lligat, Montecarlo, Beaulieu Sur Mer, Niza, Madrid,  Vigo, Santiago, Edinburgo, St. Andrews, North Berwick, Musselburgh, Stirling, y otra cantidad de localidades que mi mente no puede del todo enlistar.

Debí hacer esto hace muchos años, cuando, en vez de hacer loquee quería, sentía que tenía que hacer algo llamado vocación o esas estupideces que te intoxican cuando te educan y no viajás tanto y no tenés suficiente perspectiva, cerebro o amor propio.

Nunca es tarde. Y hacia donde iré ahora  no lo sé, por que planificar o proyectar me dan una ansiedad insoportable. Además he descubierto que vivo muchísimo mejor, más feliz y con mejor cutis, procurando solamente el afán de cada bendito día. 

jueves, 21 de marzo de 2013

A ver si ahora me animo

Qué notable, diría Bela, mi abuela materna, cuyas sábanas de saten rosa viejo bordadas con sus iniciales, reposan sobre la mesada de mi cocina, esperando mi decisión irrevocable sobre su futuro.

Me echaron de mi trabajo — bastante provocado por mí, debido a que ya estoy grande y no me banco que un pendejo nuevo rico y pretensioso y psicópata me maltrate. Arreglé unos mangos — sólo aquellos con los cuales mi conciencia esta perfectamente en paz, y ahora entonces qué hago. Pues bien, después de pintar mi casa, plastificar el parquet que se levantó por enésima vez al lado de la ventana que va al patio, después de estar casi terminando con chequero medico general, pues hoy, día 21 de marzo, día en que comienza el otoño, día que mi madre cumplía años (hoy habría cumplido 78 si no se hubiera muerto cuando todavía era demasiado joven), pues hoy, inopinadamente hice o estoy haciendo algo que debí hacer hace mucho.

Y eso es encarar sin miedo mostrar mi producción de esculturas al éter y ver què pasa. No sea cosa que la mala suerte se transforme en buena suerte y suceda lo que siempre temí que me pasara. Porque no sabría como manejarlo. Los idus de marzo me sean esquivos. El cosmos siempre me sorprende. Que la suerte venga a mí! Creo poder sobrellevarla. Al menos un poquito.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Todo culpa de la bergère

Esta mañana cuando me levanté salí a ver el termómetro, porque sé que los medios, con esa manía argentina de manipular la realidad, siempre agregan dos grados en el verano y sacan otros dos en el invierno a la temperatura verdadera. Al abrir la ventana empujé con el trasero una 'bergère' que ahora tengo en mi casa que era de mi madre, antes de mi abuela, y no se si de alguna otra generación. El ruido que las patas robustas hicieron al arrastrarse por el piso de madera me llevó inmediatamente desde ese estado de semi-vigilia a la casa de mi abuela paterna, Máma. Cuando yo tenía poco más de una década, iba los domingos a dormir a su casa. Cuando me acostaba, en un cuarto para mí sola, en un barrio más ruidoso que el mío - o al menos con ruidos distintos, como los autos bajando por la barranca, y la ausencia de pisos crujientes, me costaba mucho dormirme, así que no me gustaba tanto ir. Además en el desayuno, prolijamente preparado eso sí, había café instantáneo aunque hubiera manteca. Y a mi me gusta el café de filtro, bien fuerte, ya desde entonces. Pero lo que sí recordé esta mañana fría de otoño porteño, fueron los olores de esa casa. El olor a cera de los pisos. El olor a los buñuelos de seso y de consomé. El olor de los radiadores detrás de las protecciones de madera. El jabón de tocador de La Franco-Inglesa. El aroma embriagador de felicidad de 'L'Air Du Temps'.

Indisolublemente unidos al recuerdo de los olores está el grabado en mi cerebro la colección de pastilleros que posaban estoicos sobre la repisa a la entrada del living. Los había de cerámica y de metal con esmaltes de muchos colores. Muchos eran color turquesa, igual que los perros chinos que hoy me encantaría tener en mi propio living. Otros tenían florcitas rococó. Estaban los redondos, los ovalados, los cuadrados y los rectangulares (o con forma de prisma debería decir) Pero todos en la tapa tenían motivos diferentes. Unos eran tallados, otros repujados y otros pintados. ¡Y todos se podían tocar!

La colección de pastilleros podría ser una metáfora de abuela: extremadamente refinada, con ese refinamiento que se hacía más glorioso por su falta de pretensión, de pose. Y por su firme modestia.

jueves, 26 de agosto de 2010

Tail Wind

Algo cambió o está cambiando. Los clichés por previsibles no son menos ciertos. Después de grandes cambios ó crisis, una vez que una puede sacar la cabeza del agua y despues de recuperar el aire y volver a respirar normalmente, hasta relajadamente, cosas buenas empiezan a suceder.

A veces me veo tan lerda por no ver o aceptar las cosas antes - incluso cuando hacerlo me reportaría un inmediato beneficio!

Anyway. Despues de una temporadita en el infierno de nuevo me siento 'quite myself again'. Tengo energía, inspiración, y cierto valor para encarar cosas. Y de encararlas con menos angustia.

Quizá es la aproximación inexorable de mi cumpleaños número cincuenta.

lunes, 19 de julio de 2010

Llueve

Desde la última vez que fui a Londres en invierno, me cambió la percepción. Entendí que la lluvia es necesaria, que no tiene por que ser mala.
Además me tranquiliza naturalmente.
Me pone más reflexiva.
Me suaviza el carácter.
Me hace hablar en voz más baja.
Y más grave.
Me enojo menos.
Además estoy más lucida y con ganas de trabajar.
Además le hace bien al campo y promete buenas cosechas.
Me gusta la luz que traen los cielos grises.
Me inspira. De un modo indeterminado y no focal.
En definitiva, me hace bien.

martes, 29 de diciembre de 2009

Me tomo el buque

Lo primero que voy a hacer en cuanto llegue y en cuanto sea una hora decente, será tomarme una caipiroska mirando al mar, pies hundidos en la arena. Olvidaré todas mis penas, pensaré en los que estan lejos y quiero y me divertiré con mis concubinos hasta pasada la primera quincena del año nuevo.

Me alejaré por un rato largo de este, mi favorito y tumultuoso mundo virtual. Voy a abocarme, por un rato, al mundo de los vivos. Flores de vivos, eso sí.

Cuando vuelva, prometo haber concluido mi temporada acongojada y volver con -si no nuevos brios, el propósito de reanudar escribir aquí.

Cariños, Cacho.

viernes, 17 de julio de 2009

El Gusanito


Adoro descubrir el rastro de las asociaciones libres y frescas de la mente. Mi trabajo en una compañía de gestión de infraestructuras parece algo tan lejano a mi carácter, aficiones, gustos etc... Y sin embargo para mi es como tomar un buen vino. Tiene unas notas profundas y fragantes, que me provocan felices recuerdos. Como por ejemplo cuando alguien se refiere al 'peraltamiento'.

En un caso claro de aceptación irremediable del complejo de edipo más básico, asocio esos eventos a mi padre, un ingeniero civil que como no percibía tan fácilmente cuando era chica y le preguntaba por qué había elegido esa carrera, me contestaba -"¡Porque me gusta!"

Su pasión por caminos y rutas y puentes y autopistas se colaba en la conversación cotidiana. Cuando alguien o algo era muy pesado se refería a eso ó a él como 'acero-cromo-molibdeno'. Nunca pasábamos por una obra vial sin que nos llamara la atención sobre detalles de construcción, con sus nombres específicos. Desgraciadamene mi memoria no es tan buena y no me los acuerdo. Pero el hormigón, el bitumen y otras palabras con sonidos contundentes musicalizaban los viajes en aquel veloz Torino primero blanco crema y luego rojo intenso metalizado en el que recorrímos la ruta 3 o la 14 de punta a punta. Cuando esos viajes llevaban días.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Sooth My Soul, Mend My Mind

Siempre fui amiga de las ideas rotundas. Este tiempo ya largo que vengo estuchando mucha música escandinava, y escocesa, independiente, que tanto bien me hace al alma, y tanta inspiración me provee, me hace adherir a aquella cita que dicen es de Niestzche, que la vida sin música sería un error.

Por eso me gustaría compartir una serie de mis artistas favoritos. Por si a alguien le copan también. Todo empezó cuando aquel blogger y visitante de mi blog, Roedor, me recomendó varios tipo "The Clientele". Agarré la punta del ovillo y aquí está mi colección Deluxe Top Max Hop Pep Hip:

Ane Brun
Hanne Hukkelberg
Sinta Nordenstram
Thomas Dybdahl
Jens Lekman
The Whitest Boy Alive
Erlend Oye
Kings of Convenience
Sondre Lerche
Keren Ann
Alexi Murdoch
Ed Harcourt
Nick Drake
PJ Harvey
Estelle
Imogen Heap
José González
Benjamin Biolay
Nouvelle Vague
John Martyn
Emilia Torrini
Feist
The Radio Department
Cat Power
Phoenix
Teitur
Gorky's Zygotic Mynci

Qué raro. Yo pensé que mi blog iba a ser basicamente una descarga neurótica y se podría decir con bastante propiedad que es de música. Lo bueno es que para mí tiene sentido, ya que cada canción que posteé, cada alusión que hice, cada cita, cada nota, estaba en perfecta consonancia con aquella cosa que no podía expresar acabadamente. Como me sucede tan a menudo. Y como dice ese www.astro.com que se me ha dado por visitar, y que describe la dificultad (o al menos la sensación) de comunicarse de los de mi signo, ascendiente, etc.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Memento

Acordarme que cuando estoy de buen ánimo y con relativa paz de espíritu (y de ahí para arriba) mejor es cancelar el shrink con la excusa más elegante posible.

Recordar que cuando nos vea con la guardia baja y en son de paz, meterá indefectiblemente el dedo en la llaga y marcará nuestro punto más debil, sensible o vulnerable.

Recordar que la peor actividad para el día anterior a vacaciones, viajes, o escapadas, la peor manera de aprovechar las últimas horas es ir a ver al shrink. Y peor aun encima, si cabe, que te despache con 'deberes' para hacer en las vacaciones.

En cualquier momento lo eyecto.

domingo, 2 de marzo de 2008

A Mí La Lluvia II


A mí la lluvia no sé qué me genera. Pero me parece que, a pesar mío, me pone bien.

Vengo del cine con mi hermana y mi sobrina de 13, de ver una de amor y romance (¡¡hace cuánto que no veía una así!!)Las tres lloramos a gusto sin codazos ni pañuelos, secándonos los mocos con las mangas o simplemente dejando caer las lágrimas por dondequiera que eligiesen correr. Tomamos el té y a poco los niños fueron enviados a preparar las cosas para el primer día de clases de mañana y yo me volví.

Me habían dicho que sobre River caía una lluvia torrencial y pensé: Vaya, a la venida también llovía como si se acabara el mundo sobre el Monumental y aladaños. Llegué a mi casa sana y salva y satisfecha después de haber llevado a cabo las siguientes acciones:

-Manejar por 'Tránsito Pesado' en General Paz, y al llegar a Lugones encontrar un vado profundo, respirar hodo, rebajar, acelerar y literalmente surfearlo, haciendo sendas olas laterales más altas que mi auto, sin que se me ahogase el auto, ni se me frenase, ni sufriese ninguna consecuencia adversa (gracias mamá por haberme enseñado trucos tuerca);
-Manejar toda la extensión de la Lugones desde Av. Gral Paz hasta Scalabrini Ortiz por la banquina derecha, sólo desviándome para sortear un camión celular de la Policía Federal ;
-Dejar el auto en el garage en Plaza Italia y caminar hacia Puente Pacífico, bajo el diluvio las diez o más cuadras que separan el garage de mi casa, disfrutando que se me empañasen los anteojos, tener que sacármelos y ver nublado, chapotear en los charcos como si fuera una niña, empaparme y disfrutarlo, llegar a mi casa y secarme y escribir esto ya calentita;
-También llegar a casa, descubrir que no anda el ascensor y que no me importe; y descubrir que no tengo internet y haber logrado sola conectarme a una red inalámbrica.

Jé.

viernes, 29 de febrero de 2008

Saturday Night Live

Tina Fey:I want to say something about those calling Hillary a bitch...

Yeah, well she is...

So am I, so is she (pointing at Weekend Update news host Amy Poehler)

Deal with it

Bitches get sh*t done (Amy says yeah and starts nodding her head in rhythmn and saying more yeahs,uuh huhs and a you go girl)

You send your kids to a catholic school, like back in grammar school, they could have had priests teaching you but no, they had tough old nuns who sleep on cots and can hit ya and at the end of the school year you HATE those bitches

but you sure knew the capital of Vermont

So come on

Its not too late Texas and Ohio, get on board...

Bitch is the new Black!

sábado, 9 de febrero de 2008

Dormir al fin de corrido

Anoche tuve unos sueños buenísimos y raros.

Estacionaba el auto en una calle con barranca, justo antes del último o el primero de la cuadra. Pero luego cuando iba a buscarlo no lo encontraba. Y defnitivamente lo perdí, así que entonces decidimos quedarnos una semana más en un lugar agradable que era como el campo pero era en la ciudad.

Despues soñé que a la mañana siguiente aparecía el ex-objetodemiafecto todo barbudo, con los ojos colorados, el pelo largo y desaliñado, y sobre todo una actitud totalmente ajena a él de "todo me chupambue". Y cuando parecía que me iba a besar, apoyó su cabeza en la mía con pena.

Después soñé que manejaba una kombi con mis amigos y los llevaba a Ezeiza pero le pifiaba al camino y me metía por unos barrios malevos (en mi sueño eran Pompeya) y me bajaba a averiguar cómo retomar el camino adecuado pero me distraía con todas las cosas que pasaban por ahi: un chorro que escapaba de la policia y casi me mata, una chiquita que tenía hambre y le compre una cosa rarísima que vendían en la estación de tren que parecían ranas semivivas pero asadas.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Apagadx/Fuera del área de cobertura



Me voy, pero cuando el sol me calcine y me ardan los ojos y los pies, y no dé más de la arena, paso x el ranchito de techo de paja con una mesa de caña con una compu del año de zaratustra y me conecto y por ahí posteo algo. O quizá conteste mails. O quizá encuentre alguno online en el IM.

Los tendré en mis pensamientos. Quizás. Si acaso uso el cerebro. Cariños, eso sí.

Fue muy grato tenerlos de vecinos en este espacio. Reanudo en dos semanas. Son ridículas las despedidas. Y más aún en la blogósfera, que todo es virtural. Pero me pintó. Godpseed. Espero portarme bastante, pero lo que se dice bastante bastante mal.

Para atesorar/focalizar/desarrollar. "Resolutions" (¿sirven?)

*encontrar mi significant other y que me dure y que seamos felices para siempre;
*trabajar lo menos posible, del mejor humor posible, que me aumenten un poco el sueldo y que me vaya temprano y haga una escultura por mes y no pare hasta diseñarle una linda base;
*volver a cantar (?);
*mudarme?
*hacer yoga con regularidad;
*encontrar una técnica lobotómica o analógica para cuando la cabeza se me va a la mismísima plumita verde;
*leer más
*ver menos tv
*mantenerme cercana a mis seres queridos
*que la pereza nunca sea una excusa


Y creo que es suficiente. Más vale no intentar demasiado y conseguir más cosas.

BTW:
Mas gana el burro por insistidor que por lindo. (Matías dixit)

lunes, 10 de diciembre de 2007

Ahí Va El Capitán Beto/Por El Espacio

Cómo me gusta explorar mundos diferentes y sentirme diferente, y a la vez sentirme en parte parte. Recientemente he descubierto que dos sueños recurrentes que a veces me ponen bastante ansiosa, se refieren a esto. Debería sacar el foco de mi 'dayjob' y ocuparme muchísimo más de las otras galaxias que me gusta frecuentar.

Anoche volví a mi casa caminando disfrutando una noche fresca, acariciada por una dulce brisa fluvial. Volví de ese lugar más o menos árido con un nombre tan aleatorio y anglizante que resulta inverosímil y para mí risueño, ya que dicen también aloja unos cuantos casos perdidos. Así pues, en esta locación telúrica, se formó una banda improbable de treinta y tantos anglos, maridados con unos cuantos entrerrianos profundos. Un asado tan rico como no había comido en mucho tiempo, sol, pasto, trigo, maíz, caballos, cotorras, tijeretas, chimangos, horneros y mucho, mucho viento para mi mente agotada. Lo disfruté enormemente. Sobre todo la larga charla con el churro cínico del libro gordo con una marca bastante torpe. Notables también la escocesa de a caballo con quien nos reímos visceralmente hablando del tamaño de la 'estratósfera' de mi ex, simpatiquísima y de cejas sorprendentes; la mitad española, mujer alpha reticente y en crisis; el de ojos grandes y aparentemente muy tímido pero probablemente muy narciso de acuerdo a otros observadores; la amazona un poco acelerada y para mí también un poco ambiciosa; el veterano un poco vulgar y verde; el hijo de genes claramente mejorados; los de cejas muy rubias, regios y pendejos y nuestra preferida, la hippie productora de películas que nos encantaría importar.

Qué gran karma es la gran aldea. Una pequeña ventana a otros lugares pone rápidamente perspectiva entre las obsesiones y uno. Qué ancho es el mundo y que a gusto me siento cuando los horizontes son infinitos. Lástima que estas cosas duren poco. Estoy muy contenta de haber andado por ahí.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Parto De Nalga

Dios mío! Lo que no tengo de serena, equilibrada, sangre fría, ponderada, etc. lo tengo de terca, empeñosa, determinada.

Al fin AL FINNN pude poner una foto en mi perfil.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Celebraciones

La verdad que qué poca imaginación hay que tener para copiar tontamente celebraciones ajenas. Hoy es un día que me gusta. Voy a hacer mi celebración particular del día de hoy. El día de todos los santos. Para mí santos no son los que estén en el cielo ni los que fueran capaces de obrar milagros.

Santos son los que yugan día a día y mantienen la sonrisa.
Santos son los que no pierden el optimismo aún en este país irremediable.
Santos son los que sorprenden con un acto aleatorio de generosidad desinteresada.

Y también me reconcilié con mi propia santidad. He tenido y seguramente tendré momentos en los que me siento orgullosa de mi misma como fruto de haber entregado mi talento o mis acciones o mi corazón sin pedir nada a cambio. En eso sí sé que soy buena.

Mi pensamiento va a todas esas personas que me rodean y quiero y admiro.

Está buena mi religión particular. Cada uno debería (de hecho creo que cada una la tiene) tener la suya propia.

martes, 25 de septiembre de 2007

Prime Suspect

Hoy me siento como Helen Mirren, una detective consumada. Creo que tengo un gran talento. ¿Para qué mongo serviría, anyway?

Para divertirme, seguro.